TRINIDAD DE ERGA

 
 

EUSKERA

CONSERVACION

Antaño

La Ermita ha dado bastante trabajo a oficiales y peones, porque las reparaciones necesarias para su mantenimiento han sido frecuentes. La mayoría de las veces, los operarios han trabajado sin cobrar jornal, o recibiendo la mitad de él, se les ofrecía la manutención, o pan y vino solamente.

A mediados del siglo XVIII, la iglesia ofrecería un aspecto similar al de hoy. Advertiríamos, eso sí, algunas diferencias: existía la torre en lugar de espadaña, había tres altares, púlpito y coro, y el pavimento era de madera.

En 1773 se construyó la nueva mesa del altar mayor con su grada de piedra de sillería, y se renovó la mitad de la portalada de la puerta principal. El basamento del altar es todo él de mármol rojo de Aizkorbe, sin pulimentar.

La casa nueva del ermitaño se construyó en los años1780- 81. Esta casa, que ha cumplido su segundo centenario, se halla adosada a la antigua, en la parte septentrional de la misma.

Florencio Idoate dio noticia de un curioso pleito suscitado entre Aizkorbe  y Aguinaga, en 1686; la causa fue que los de Aguinaga querían construir  la casa del ermitaño (la antigua), oponiéndose los vecinos del pueblo limítrofe; éstos adujeron, entre otras razones, la conveniencia de conservar intacto el lugar abrigado perteneciente a su jurisdicción, donde se guarecían cuando soplaba el cierzo, habiendo subido sudorosos;  y los de Aguinaga decían que, teniendo una casa capaz de albergar a los romeros que no cupiesen en la iglesia, se evitarían      los inconvenientes derivados de estar expuestos al agua, la nieve y el cierzo.

El entarimado de la ermita fue sustituido en 1783 por un pavimento de ladrillos.

En 1795, se gastaron 560 reales en reparar los daños ocasionados por el francés en la Basílica, y en reponer lo que se llevó de ella, con ocasión de la guerra. y en 1880-81, se construyó en la planta baja de la casa, el actual depósito, para recoger el agua de lluvia de una vertiente del tejado. Le pusieron una cubierta de madera, una bombita de sacar agua y la cañería adecuada.

Se instaló en la iglesia el pararrayos (1882), que todavía se conserva.

En el decenio 1920-30, el forro de tablas que había en el techo de la ermita desde el año 1763 fue sustituido por un enlucido.

De 1971 al día de hoy

En el año 1971 un grupo de montañer@s toma la decisión de acometer las obras que consideran necesarias para el buen mantenimiento del santuario.

En una primera fase las obras duraron hasta 1988 y más tarde en 1994 al caer el arco de entrada de la ermita a causa de un rayo se retoman las obras que duran en esta segunda fase hasta 1997.

  A grandes rasgos las obras que realizaron fueron las que se enumeran a continuación.

En la Ermita

En la primera fase s e renueva el tejado de la ermita, cubriendo las ripias con tela asfáltica y recibiendo las tejas con mortero; ha quedado eliminado el yeso del enlucido que cubría el maderamen de la techumbre y de los pies derechos de la misma iglesia.

Las caras interiores de las pare des muestran limpias las piedras, tras quitar el revoque anterior.

La ventana que da al presbiterio por la parte oriental, deja pasar más luz.

Los pies derechos se han ocultado, cubiertos con una labor de cantería, y ya no existe el coro ni la sacristía.

Cuando se inicia la segunda fase parte del muro que hace escuadra al lado de la Ermita y un pedazo de pared de la misma se habían desmoronado, por lo cual tomaron la decisión de repararlo y reforzar los cimientos para evitar futuros desmoronamientos.

Entre las obras proyectadas para el futuro se encuentra la sustitución del actual suelo de cemento por otro de lajas, en el interior de la iglesia.

En la casa del ermitaño

Al comienzo de las obras esta casa estaba parcialmente amueblada, contaba entre sus enseres con mesa, bancos, algún armario, vajilla . Todo esto se fue complementando durante el tiempo que duraron las obras, con diverso material de cocina como pucheros sartenes etc.

A todo este empeño algunos vándalos respondieron con diferentes saqueos y destrozos llegando a desaparecer la vajilla, a quemarse los bancos y mesas e incluso algún armario.

Es por esto que se tomó la decisión de cerrar la casa y en la planta baja habilitar un refugio con su hogar, siempre abierto para ofrecer cobijo al visitante, aunque la llave de la casa se puede solicitar en Irurtzun y Aguinaga.

Se perfeccionó el sistema de recogida del agua en el depósito de la casa.

 Se construyó una nueva chimenea y se reformó la cocina.

El gran muro que sostiene la explanada por el lado de Aguinaga se había desmoronado en una considerable extensión; ahora lo encontramos sólidamente rehecho a base de hormigón.

En la segunda fase se recibieron con cemento las juntas de las piedras de las paredes.

Trabajando duro

El grupo de montañeros que emprende las obras, como en otras muchas ocasiones anteriores, lo hacen desinteresadamente, poniendo de su parte el tiempo libre y las ganas de trabajar para llevar a buen termino esta causa.

Cabe destacar que subían todos los fines de semana, principalmente los Domingos y que se trabajaba en buen ambiente pero sin muchos descansos hasta las tres o cuatro de la tarde, hora en la que paraban a comer.

Para la mejor organización de los trabajos y recabar fondos con qué pagar los materiales, herramientas y demás útiles, se constituyó una comisión.

Se llevaron a cabo por lo menos en tres ocasiones campañas de recogida de papel usado, cuya venta utilizaban para engrosar los ingresos en unas decenas de miles de pesetas.

Para facilitar los desplazamientos y transporte de materiales, el concejo de Aguinaga abrió, en 1972, una pista amplia, cuyo trazado es casi idéntico al antiguo camino.

Es en esta pista donde más adelante sufrirían un accidente al caer la oruga que utilizaban para el transporte de los materiales por el terraplén, y que provoca que uno de ellos termine ingresado en el hospital con fracturas varias que hacen bastante largo su tiempo de recuperación.

Es también esta la pista de donde salieron la mayoría de las piedras que se utilizaron para reconstruir el derruido muro que sostiene la explanada que da  hacia el lado de Aguinaga.

La Diputación Foral, los ayuntamientos, los concejos y vecinos de los pueblos de la zona ofrecieron ayuda técnica y económica.

A saber las entidades que colaboraron en esta ocasión fueron:

Concejo de Aguinaga, ayuntamiento de Imoz, ayuntamiento de Iza-Gulina, ayuntamiento de Araquil, ayuntamiento de Juslapeña, Príncipe de Viana, Irurtzun; en principio como concejo y más tarde como ayuntamiento.

 También hubo personas que colaboraron económicamente a nivel individual. 

Al finalizar las obras se intenta crear un proyecto para la conservación del lugar y  se empieza a trabajar sobre la idea intentando formar una comisión de amigos de  la trinidad que se hubieran podido regir por unas bases o estatutos, pero finalmente la idea no llega a buen termino. A pesar de ello se sigue haciendo un seguimiento del cuidado de la zona.

De las conversaciones que he mantenido con varios de los montañeros y montañeras que estuvieron inmersos en esta labor he podido deducir que no descartan la posibilidad de volver a las andadas si fuera necesario aunque también es cierto que al día de hoy el santuario se encuentra en perfecto estado.