CIEN AÑOS DE TREN EN PUEYO
Una estación centenaria
en la que ya no para el tren
Los vecinos de Pueyo trabajaron duro para tener una estación ferroviaria
que ahora cumple un siglo, pero en la que los trenes ya no se detienen
Un tren atraviesa
la estación de Pueyo, que hoy es una vivienda familiar.Desde que
en 1848 se proyectara una posible línea entre Pamplona y Tudela,
las localidades de la Zona Media comenzaron a solicitar el paso del ferrocarril
por sus pueblos. En ello se afanaron tanto representantes del valle del
Arga como de la zona del Cidacos y la Valdorba. Tras intensas negociaciones,
varios alcaldes valdorbeses firmaron un manifiesto en 1858 solicitando el
paso del ferrocarril e incluso añadiendo el posible aforo que podría
tener. De ese modo consiguieron su primer objetivo el 15 de septiembre de
1860, cuando se inauguró la línea entre Pamplona y Murillete
pasando por la Valdorba. "La tranquila campiña valdorbesa se
alborotó con la fiesta trenera y con el alboroto que, entre espumas
de champán, llevaban sus 330 pasajeros invitados", tal y como
indica Pedro Mari Flamarique en su cuaderno Historias, sueños y leyendas
de la Valdorba y que recoge Flotildo Martínez en su trabajo La estación
del tren en Pueyo, centenario de su inauguración . Los alcaldes valdorbeses
habían conseguido acercar las vías del tren a sus localidades,
pero aún les quedaba otro objetivo: lograr que el tren parase en
sus pueblos. Desde 1860 los vecinos de Pueyo veían pasar el tren
y soportaban los inconvenientes de tener cinco pasos a nivel que, además
de molestias, causaron algunos accidentes, pero seguían sin poder
hacer uso del ferrocarril. En 1870, el Ayuntamiento comenzó los trámites
de petición de un apeadero para la localidad, e incluso en 1872 el
alcalde, Nicolás Moriones, realizó un viaje a Barcelona y
Cornelio Herraranz realizó gestiones en Pamplona con este fin. "Los
vecinos veían pasar el tren pero no podían echar mano de él
para nada. Si querían viajar o ir a por las mercancías con
el carro tenían que bajar a Tafalla o subir a Garínoain".
APEADERO Construcción en auzolanTras muchos años de peticiones,
y cuando casi habían desistido en el intento, en 1905 el Ayuntamiento
de Pueyo recibió la autorización para construir el apeadero.
En ello se afanaron los vecinos que, tras terminar el periodo de la cosecha,
levantaron la pequeña estación en auzolan. Para ello, desmontaron
terrenos de las cercanías y transportaron la piedra desde la cantera
de Zuazaran. "Compraron las tierras a los propietarios y ellos mismos
construyeron la carretera de acceso a la estación porque ésta
no existía". En junio de 1908 terminaron la obra y recibieron
la autorización para abrir el apeadero el 1 de enero de 1909.Después
de tanto trabajo, los vecinos de Pueyo celebraron por todo lo alto la parada
del tren en su estación. No faltaron ni la misa solemne presidida
por el obispo, ni los cohetes, según recoge el archivo municipal.
Se conocen todos los detalles porque "acordaron redactar todo íntegramente
para que quedara constancia".Con la llegada del tren se les abrieron
las puertas a los vecinos, que ya no tenían que trasladarse a Tafalla
o Garínoain. El ferrocarril ayudó, entre otros aspectos, en
el transporte de los productos agrícolas, como la remolacha que se
cultivaba en Pueyo, de gran demanda en aquella época. La llegada
del tren sirvió también de entretenimiento,"Siempre salíamos
a verlo, traía mucho humo y mucho ruido; era bonito ver los arranques
porque, además, hacia arriba le costaba más", relata.Con
el paso del tiempo, los vecinos fueron pidiendo mejoras en el transporte
y de ese modo lograron el billete de ida y vuelta. El tren era muy recurrido
para los viajes a Tafalla o a Pamplona. "Algunos bajaban a la escuela
en tren y nosotros íbamos al cine en él. Luego, a la vuelta,
tenías que subir la cuesta, pero bueno…", añade
Aierra.El ferrocarril tuvo sus años gloriosos pero, poco a poco,
el automóvil fue tomando fuerza en la sociedad y cada vez eran menos
los que bajaban a coger el tren, hasta que, el 24 de mayo de 1992, el apeadero
se cerró. Ahora se ha convertido en la vivienda de una familia y
en Pueyo ven pasar el tren pero no parar. La efeméride se recordará
con el lanzamiento de cohetes, tal y como se hizo hace 100 años.