OTOÑO EN MADRID


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27 de Septiembre

Llueve, llueve
inabarcable lluvia
cuando ya en el olvido sumido estaba 
el escuchar del agua arrebatando 
los cristales.
Opalina visión 
del más allá que gris enturbia el día.

Con el cuerpo cansado 
el alma se susurra - premonición -
los avatares lánguidos 
de una vida encogida.
Huye el sol que prestaba 
el brío juvenil.
Desmembrarse 
y vivir del recuerdo
cuando el día amanece
otro otoño escupiendo monotonía
sobre los resignados pasos cansinos.
Otro otoño
de noches sin lucero;
silencioso relente
condensa soledad 
en un cuerpo que siente
un sinfín de pasiones desajustadas.

Como tanto se amó, se quiere amar.
Del cuerpo yermo el ímpetu prestado al alma
rechina. Reedita los sentimientos,
sortea recónditos, encasillados
pentagramas de vida, escaparates
de un hombre que no es, queriendo ser.

Llueve, llueve, 
cae la tarde.
 

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