- OTROS RAMOS DE LA PROVINCIA DE CÁCERES
- RAMO A SAN SEBASTIÁN
- DE CORIA (Cáceres)
- (Es más que evidente que este
interesante Ramo es un potpurrí de varios Ramos de diferentes estilos. En él
hay un Ramo hagiográfico que va narrando la vida del santo, muy desordenada,
es cierto, pero además hay entremezclados al menos otros dos: uno de
carácter cómico-festivo (no es el único) otro rehecho circunstancialmente
para las personas de la tercera edad y nos atreveríamos a decir que otro
antiquísimo que conserva los esquemas tradicionales de petición de permiso
para entrar en el templo santificados tras decir ave María. Con todo, el
Ramo es interesante por conservar elementos hagiofráficos comunes a otros
Ramos a San Sebastián que hemos escuchado muy fragmentados en otros pueblos
de la provincia de Cáceres.
-
- Al salir de vuestra iglesia,
- pedimos con devoción
- que viva San Sebastián
- y triunfe la religión.
-
- Nacisteis como una rosa
- De grandes males cercado,
- Florecisteis en enero,
- Estando el rosal helado.
-
- Vuestra madre milanesa
- y vuestro padre francés
- y vosotros, santo mío,
- de Cristo seguís la fe.
-
- San Sebastián se crió
- con mucho esmero y regalo
- pero le empezó el martirio
- a la edad de quince años.
-
- San Sebastián valeroso,
- ¿Cómo estáis tan en cuerito?
- Tengo las ropas tendidas
- en el calvario de Cristo.
-
- Amarrado a un duro tronco
- te tiraron las saetas,
- lo sufristeis, santo mío,
- con humildad y paciencia.
-
- San Sebastián valeroso,
- guía y luz de los cristianos
- que amarrado a un duro tronco
- fuisteis martirizado.
-
- De los santísimos cielos
- San Sebastián ha venido
- a visitar los enfermos
- como médico divino.
-
- Para empezar a cantar
- pidamos licencia al pueblo
- a la señora justicia
- y al señor cura el primero.
-
- Para entrar en vuestra ermita
- digamos Ave María
- y respondan los de dentro:
- sin pecado concebida.
-
- San Sebastián valeroso
- contento puedes estar
- que vienen a acompañarte
- las de la tercera edad.
-
- Apenas hubo nacido
- el glorioso Sebastián,
- la corona del martirio
- se comenzó a dibujar.
-
- Vuestro padre fue francés,
- vuestra madre de Milán
- y vosotros, santo mío,
- de Roma sois natural.
-
- Nacisteis como las rosas
- de mil espinas cercado,
- florecisteis en enero,
- estando el rosal helado.
-
- Diocleciano le decía
- al glorioso Sebastián:
- si sigues nuestra bandera
- serás nuestro capitán.
-
- Es verdad, responde el santo,
- que la ley de cristo sigo
- y no he de apartarme de ella
- aunque intentes mil martirios.
-
- Vuestra madre milanesa
- y vuestro padre francés
- y vosotros, santo mío,
- de Dios seguisteis la fe.
-
- Apenas hubo nacido
- este esclarecido lirio,
- con sus virtudes heroicas
- desafiaba el martirio.
(Dictó: Sebastián Dávila Pérez)
- LOA
O RAMO A SAN SEBASTIÁN
- de
HERNÁN PÉREZ
(Cáceres)
-
- (Se
debió interpretar al día veinte de Enero, festividad de San Sebastián.
Parece
lógico suponer que a este RAMO arromanzado se le hayan perdido algunas
estrofas claves, hacia el final. Faltaría una estrofa con el desenlace
definitivo, así como otra con la milagrosa conclusión al uso.)
-
- El día
cuatro de Enero,
- (¡qué
día más desgraciado!)
- a estas
pobres inocentes
- verán
qué les ha pasado:
-
- Venían
todas de acitunas
- del
pueblo de Villanueva,
- todas
llegaron al río
- y como
hermanas se esperan.
-
- Juntas
se quedaron todas
- esperando
a que llegara
- tío
Lorenzo con los bueyes
- pa poder
pasar el agua.
-
- Se llena
el carro de gente
- sin
saber qué van a hacer,
- ignorantes
todas ellas
- de lo qu’iba
a suceder.
-
- A la
orillina del río
- un buey
se paró a beber,
- tío
Lorenzo era el criado
- y aquí
la desgracia fue.
-
- Cuando
iba en lo más hondo
- el buey
blanco se aculó,
- dio un
paso p’alante el otro
- y el
carro allí se embrocó.
-
- Hombres,
mujeres y niños
- que
dentro del carro están
- todos
buscan algún medio
- para
poderse salvar.
-
- Los
hombres que ya salieron
- no
tuvieron caridad
- de
aquellas almas cristianas
- que se
podían ahogar.
-
- Tío
Belisario Manchado
- a una
tarma se agarró
- y,
aunque se pinchó las manos,
- él la
su vida salvó.
-
- Una tal
Martina Trigo
- que
agarrada al carro estaba
- a voces
pedía auxilio
- pa que
fueran a sacarla.
-
- Tras
puro bregar, al rato
- el agua
se la llevó
- y un tal
tío Leoncio Gómez
- por los
pelos la sacó.
-
- Una por
una las sacan
- como
cochinas bañadas
- y a
todas las van llevando
- a un
lagar que cerca estaba.
-
- Enseguida
se hace lumbre
- pa
poderlas calentar,
- que
estaban toas tiritando
- y
ninguna podía hablar.
-
- Todas se
quitan las sayas
- y las
tiran al fogón
- y el
pobre del molinero
- sus
ropas les ofreció.
-
- Al
darles la ropa justa
- que en
el molino tenía
- y verlas
a toas mojadas,
- las lágrimas
le corrían.
-
- Cuando
llegó la noticia
- a sus
padres y a sus tíos,
- acudieron
con las bestias
- a
sacarlas del peligro.
-
- Cuando
llegaron sus padres,
- al ver a
sus hijas vivas,
- todos
brincan de contento,
- de
alborozo y de alegría.
-
- Hijas de
mi corazón,
- dicen
todos afligidos,
- pues decían
que estabais todas
- ajogadas
en el río.
-
- Se las
montan en las bestias
- y todas
les dan las gracias
- a los
nobles caballeros
- que las
sacaron del agua.
-
- Las
madres enloquecidas,
- sin
saber lo que les pasa
- hasta
saber de sus hijas
- si eran
vivas o ajogadas.
-
- ....
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.... .... ....
-
- Y las
meten en un baño
- y les
dan vino caliente
- para ver
cómo traerles
- el
calorcito a la frente.
-
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- ....
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- ....
.... .... ....
-
- Glorioso
San Sebastián,
- este
Ramo te ofrecemos,
- que nos
libraste ‘e la muerte
- el día
cuatro de Enero.
-
- (Lo dictó
Julián Anaya)
-
-
- A SAN
SEBASTIÁN
- HERNÁN
PÉREZ (Cáceres)
-
- (Se
canta aún el día veinte de Enero, festividad de San
Sebastián)
-
- El día
veinte de Enero
- se
celebra vuestra fiesta,
- glorioso
San Sebastián,
- en los
cielos y en la tierra.
-
- De edad
de catorce años
- fuiste
capitán valiente,
- defendiste
nuestras almas
- y
amparaste al inocente.
-
- Este
pueblo aquí reunido
- hoy
te ha venido a cantar
- y a
pedirte por sus hijos,
- Bendito
San Sebastián.
-
- Amarrado
en duro tronco,
- os
tiraron las saetas,
- las
sufriste, santo mío,
- con
humildad y paciencia.
-
- Las
saetas que os tiraron
- fueron
con mala intención,
- todas
las tenéis clavadas
- al lado
del corazón.
-
- Este
pueblo aquí reunido
- hoy
te ha venido a cantar
- y a
pedirte por sus hijos,
- Bendito
San Sebastián.
-
- Glorioso
San Sebastián,
- ya te
dejaron por muerto
- en aquel
sitio terrible,
- vertiendo
sangre tu cuerpo.
-
- Glorioso
San Sebastián,
- el que
dos coronas ciñe,
- el que
dos vidas ofrece
- por
servirle a Dios, humilde.
-
- Este
pueblo aquí reunido
- hoy
te ha venido a cantar
- y a
pedirte por sus hijos,
- Bendito
San Sebastián.
-
- (Lo
dictó: Julián Anaya)
-
- RAMO DE LA VIRGEN DE LAS CANDELAS
- SANTIAGO DEL CAMPO (Cáceres)
(Se canta en la iglesia el dos de Febrero,
festividad de las Candelas: Nos da la impresión de, a pesar de la
considerable extensión que tiene este canto, aún le faltan varias
estrofas, dada la desunión temática que hay al final)
-
- Danos licencia, Señora,
- para entrar en vuestra casa,
- publicaremos tu nombre
- muy humildes, a tus plantas.
-
- Niño que estás en los brazos,
- más hermoso que un clavel,
- di a tu madre que nos abra,
- que venimos a ofrecer.
-
- Y para que así lo hagáis,
- Redentor de nuestras almas,
- de rodillas en el suelo
- confesamos nuestras faltas.
-
- Al señor cura-rector,
- capellán que es de esta casa,
- también pedimos licencia
- con petición muy cristiana.
-
- Y puesto que nos concedes
- a nosotras dichas tantas,
- tomemos agua bendita
- para entrar limpias de mancha.
-
- Al publicar el misterio
- de esta solemnidad santa,
- venimos con vuestra ayuda,
- Madre de Dios soberana.
-
- Y antes de que comencemos
- a elogiaros, Virgen Santa,
- rendidas a vuestros pies
- pedimos supláis las faltas.
-
- Vais a ofrecer a vuestro Hijo,
- Madre de Dios soberana,
- y vais a purificarlo,
- aunque en vos no existe mancha.
-
- No porque la ley te obligue,
- emperatriz soberana,
- sino por dar buen ejemplo
- siempre a las almas cristianas.
-
- Ya que no necesitáis
- la purificación santa,
- pues sois más pura que el sol
- porque en vos no se halla mancha.
-
- Al presentaros al templo
- la humildad en vos se halla
- porque cumplís con la ley
- sin que os hiciese falta.
-
- En la ley de Moisés
- ninguna mujer entraba
- al santo templo de Dios
- sin estar purificada.
-
- Y para entrar en el templo
- era la ofrenda mandada
- dar un cordero y palomas
- y cinco siclos de plata.
-
- A los pobres les permiten,
- porque en todo tiempo se halla,
- dos tórtolas o palomas,
- según la ley observada.
-
- Presentad estas palomas,
- que es la ofrenda acostumbrada,
- que en la ley de Moisés
- todos los pobres llevaban.
-
- Presentad este AGNUS DEI
- y escuchad las alabanzas
- que pronuncia Simeón
- y la profetisa Ana.
-
- La muerte de vuestro hijo
- os la anuncia Simeón.
- con este primer cuchillo
- te traspasó tu corazón.
-
- Aquí está el profetizado
- de la Escritura Sagrada.
- Recibidlo, Simeón,
- dándole infinitas gracias.
-
- Sacerdote, usted que ejerce
- oficio de Simeón,
- recibid en vuestros brazos
- al divino Redentor.
-
- Recibidlo, sacerdote
- y ministro del altar,
- que recibís una ofrenda
- de la gloria celestial.
-
-
(Lo dictó: Santos Palomero)
-
- RAMO DE LAS PURIFICÁS
- DE MONROY (Cáceres)
(Nos da la impresión que
está más corrompido que el Ramo de Santiago del Campo, es un poco más
incoherente y está mucho más desordenado, a pesar de que sigamos pensando que,
musicalmente, es una preciosa pieza, y que sigue conservando una emoción
melódica incomparable)
(A la puerta de la iglesia)
-
- Danos licencia, Señor,
- para entrar en vuestra casa,
- confesaremos tu nombre
- muy humildes, a tus plantas.
-
- Niño que estás en los brazos,
- más hermoso que un clavel,
- (di) a tu madre que nos abra,
- le venimos a ofrecer.
-
- (Se abre la puerta de la iglesia y, de
rodillas, se canta)
-
- Y pues nos lo concedéis
- Redentor de nuestras almas,
- de rodillas por el suelo
- os pedimos vuestra gracia.
-
- Y para que resplandezca
- en nosotras dicha tanta,
- tomemos agua bendita
- para entrar limpias de mancha.
-
- Al señor cura-rector,
- pues, que que es de esta casa,
- también pedimos licencia
- con petición muy cristiana.
-
- Al publicar el misterio
- de esta solemnidad santa,
- venimos con vuestra ayuda,
- Madre de Dios soberana.
-
-
- Y para que comencemos
- a elogiaros, Virgen Santa,
- rendidas a vuestros pies,
- pido supláis nuestras faltas.
-
- Y antes de que comencemos
- a elogiaros, Virgen Santa,
- rendidas a vuestros pies
- pedimos supláis las faltas.
-
- En la ley de Moisés
- ninguna mujer entraba
- al santo templo de Dios
- sin estar purificada.
-
- Y para entrar en el templo
- la ofrenda que acostumbraban
- dar un cordero o palomas
- y cinco siclos de plata.
-
- A los pobres permitían,
- pues que en todo tiempo se hallan,
- dos tórtolas o palomas,
- según la ley observara.
-
- Vais a ofrecer vuestro Hijo,
- Madre de Dios soberana,
- para que vean los hombres
- la humildad que en vos se halla.
-
- No porque a vos os obliguen,
- Madre de Dios soberana,
- sino por dar buen ejemplo
- a toda alma cristiana.
-
- Pues vos, reina, como pobre
- con la humildad que en vos se halla,
- vais a cumplir con la ley
- que Moisés os tiene dada.
-
- A vos, reina de los cielos,
- no se extiende dicha manda,
- estáis más pura que el sol,
- pues en vos no se halla mancha.
-
-
- Ahí está el profeticado
- del profeta patriarca,
- recibidle Simeón
- dándole infinitas gracias.
-
-
- Presentad este AGNUS DEI
- y atender a las palabras
- que dice San Simeón
- en la Escritura Sagrada.
-
- (Se levanta el sacerdote celebrante y toma
al divino niño, lo besa y lo coloca en el altar)
-
- Recibidle, sacerdote
- y mostradle en el altar,
- y admirar que es una ofrenda
- de la reina celestial.
-
- La muerte de vuestro hijo
- os la comunicó Simeón:
- ése fue el primer cuchillo
- que pasó tu corazón.
-
- Presentad estas palomas
- que es la ofrenda acostumbrada,
- que en la ley de Moisés
- todas las pobres llevaban.
-
- Alégrense los mortales,
- muera de rabia el infierno
- que ya ha ofrecido la Virgen
- a dios hombre verdadero.
-
- Bendita seáis, señora,
- alabada seáis, reina,
- reverenciada de todos
- los nacidos en la tierra.
-
- De corazón le pedimos
- a esta soberana reina
- que a nuestro párroco dé
- salud y gracias completas.
-
-
- Y a la señora justicia
- que asisten a su gobierno
- merezcan del Niño Dios
- gozar de su santo reino.
-
-
- A todo este auditorio,
- reina y madre esclarecida,
- pedimos que con tu hijo
- alcance gracias cumplidas.
-
-
- (De rodillas ante la imagen)
-
-
- Y a nosotras, Virgen pura,
- con la obediencia debida,
- os pedimos vuestra gloria
- en saliendo de esta vida.
-
-
-
- Dictó: La Mayordoma de 2005
-
-
- RAMO DE LAS PURIFICÁS
- DE TALAVÁN (Cáceres)
- (Nos parece que necesita ya una revisión,
pues está bastante perdido, no sólo en el texto sino también el la
sintaxis: complementos directos e indirectos referidos a personas
que han venido dadas inmediatamente en plural y que ahora aparecen en
singular y viceversa,,, y otros errores de concordancia semejantes. Con
todo sigue siendo un Ramo atractivo)
-
-
- Danos licencia Señor
- para entrar en vuestra casa,
- confesaremos tu nombre
- muy humildes y a tus plantas.
-
-
- Pues si nos lo concedéis,
- redentor de nuestras almas,
- de rodillas por el suelo
- os pedimos vuestra gracia.
-
-
- Pues venimos confesadas,
- también limpias de pecado
- a tomar agua bendita
- en este templo sagrado.
-
-
- Al señor cura rector,
- pues que manda en esta casa,
- también pedimos licencia
- con petición muy cristiana.
-
-
- Niño que estás en os brazos
- más hermoso que un clavel
- a tu madre hazle presente
- te venimos a ofrecer.
-
- Al publicar el misterio
- de esta solemnidad santa,
- venimos con vuestra ayuda,
- madre de Dios soberana.
-
-
- Y para que comencemos
- a elogiaros, Virgen santa,
- rendidas a vuestros pies
- pedimos supláis las faltas.
-
-
- En la ley de Moisés
- ninguna mujer entraba
- al santo templo de Dios
- sin estar purificada.
-
-
- Y para entrar en el templo
- la ofrenda que acostumbraban
- era un cordero o paloma
- con cinco siclos de plata
-
-
- A los pobres
permitían,
- que en todo tiempo se hallan,
- dos tórtolas o palomas,
- lo que la ley observaba.
-
-
- Váis a ofrecer vuestro hijo,
- madre de Dios soberana,
- para que vean los hombres
- la humildad que en vos se halla.
-
-
- no porque a vos os obliguen,
- madre de Dios soberana,
- sino por dar buen ejemplo
- a toda alma cristiana.
-
- Pues vos reina como pobre,
- con la humildad que en vos se halla,
- vais a cumplir con la ley
- que Moisés os tiene dada.
-
-
- En vos, reina de los cielos,
- no se entiende dicha mancha,
- estáis más pura que el sol,
- pues en vos no se halla mancha.
-
- Aquí está profetizado
- del profeta patriarca,
- recibirle Simeón
- dándole infinitas gracias.
-
- Presentar el Agnus Dei
- y atended a las palabras
- que dice San Simeón
- en la escritura sagrada.
-
-
- presentad estas palomas
- que tenéis acostumbradas,
- que el la ley de Moisés
- todos los pobres llevaban.
-
- La muerte de vuestro hijo
- os la anunció Simeón,
- ése fue el primer cuchillo
- que pasó tu corazón.
-
-
- Recibidle, sacerdote
- y ministro del altar
- y mirad que es una ofrenda
- de la reina celestial.
-
- (Después de la presentación)
- Alégrense los mortales,
- muera de rabia el infierno
- porque ha ofrecido la Virgen
- a Dios hombre verdadero.
-
-
- Bendita seáis, señora,
- alabada seáis, reina,
- reverenciada de todos
- los nacidos en la tierra.
-
- De corazón le pedimos
- a esta soberana reina
- que al párroco dé salud
- y a todos gracia completa.
-
- A la señora justicia
- que asistan a su gobierno,
- mereciendo de Dios niño
- gozar de su mismo reino.
-
- Y a todo este auditorio,
- reina y madre esclarecida,
- pedimos que este tu hijo
- alcance gracia cumplida.
-
-
- A nosotras, Virgen pura,
- con la obediencia debida,
- os pedimos vuestra gloria
- en saliendo de esta vida.
-
- (Dictö: Margarita Collazo Suárez)
-
-
- RAMO DE SAN FULGENCIO Y SANTA
FLORENTINA
- de BERZONACA (Cáceres)
-
- (Se canta el día
de San Fulgencio y Santa Florentina)
-
- Para empezar a cantar
- las coplas de nuestro Ramo,
- necesitamos la gracia,
- Jesucristo soberano.
-
- Para empezar a cantar,
- la licencia ya tenemos
- que nos la dio Florentina
- y su hermano San Fulgencio.
-
- Cogéi, mozos, ese ramo
- se lo iremos a llevar
- a Fulgencio y Florentina
- con entera voluntad.
-
- En la picota del ramo
- hay una vela encendida
- que va alumbrando a San Juan,
- San Fulgencio y Florentina.
-
- A la iglesia caminamos,
- si hay quien vaya con nosotros,
- a presentar este ramo
- a nuestros Santos gloriosos.
-
- A la iglesia caminamos,
- si hay quien nos quiera seguir,
- a despertar a San Juan
- que se ha empezado a dormir.
-
- Las campanas ya repican
- y se despueblan los barrios,
- regocijan la venida
- de nuestros gloriosos santos.
-
- Las campanas ya repican,
- se hacen amorosas salvas
- de regocijo que vienen
- los Santos de Berzocana..
-
- La Concepción a la entrada,
- San Miguel a la salida,
- y en el medio del lugar,
- San Fulgencio y Florentina
-
- Sois de sangre tan ilustre
- y de pimpollos tan altos,
- que vos merecisteis ser
- los cuatro hermanos tos santos.
-
- De Cartagena vinieron
- San Fulgencio y la su hermana,
- de Cartagena vinieron
- a reinar en Berzocana..
-
- Por la pérdida de España,
- huyendo de tiranías,
- lo trajeron a esta tierra
- los clérigos de Sevilla.
-
- Detrás de un brerezo cano,
- como se ve en su capilla,
- depositaron gustosos
- aquestas santas reliquias.
-
- ¿Dónde pondremos el ramo
- que esté bien arrecadado?
- Con nuestros santos benditos
- y el Señor de lo criado.
-
- Doblen todos la rodilla
- y adoren al Sacramento.
- reciban la bendición
- antes de salir del templo.
-
- Echainos la bendición,
- San Fulgencio y Florentina,
- echainos la bendición,
- que nos vamos de seguida.
-
- (la dictó Francisco Cieza)
-
- ROSCA DE
SAN SEBASTIÁN
- de
PIORNAL
(Cáceres)
-
- (Se
canta el día veinte de Enero, festividad de San Sebastián)
-
- Todos nos
presentamos
con humildad
a cantar esta Rosca
a San Sebastián.
-
- Sebastián
Valeroso
hoy es tu día,
todos te festejamos
con alegría.
-
- A los veinte
de enero
cuando más hiela
sale un capitán fuerte
a poner bandera.
-
- Sebastián
se presenta
para el martirio
quedando siempre fuerte,
firme y tranquilo.
-
- Los verdugos
le ataron
atrás las manos
y luego sus devotas
le desataron.
-
- Le amarraron
a un tronco
y allí le dieron
la muerte con saetas,
verdugos fueron.
-
- Todo su
cuerpo tiene
hecho una llaga
y una mujer piadosa
se las curaba.
-
- Una mujer
piadosa
llamada Irene
le ha metido en su casa
y allí le tiene.
-
- Ha florecido
el tronco
donde te amarran,
florece con el fruto
de tus espaldas.
-
- A los veinte
de enero
florece un lirio,
por eso pasa el Santo
tanto martirio.
-
- En los
montes de Italia
dicen que hay guerra,
supliquemos al Santo
que la detenga.
-
- Al niño que
repite
qué le diremos
que este Santo Bendito
le suba al Cielo.
-
- A las mozas
que cantan
aquí está rosca
y a Jarramplas que toca
danos la Gloria.
-
- También al
mayordomo
y a todo el pueblo
dales salud y gloria,
paz y consuelo.
-
- A la guerra,
a la guerra
y al arma, al arma
Sebastián valeroso
venció batalla.
-
- (La dictó Marusa Gutiérrez)
-
- ALBORÁS DE SAN SEBASTIÁN
- DE PIORNAL (Cáceres)
(Se canta el día veinte de Enero, festividad de San
Sebastián)
Sebastián
valeroso
hoy es tu día
todos te festejamos
con alegría.
A la
puerta de la Iglesia
vamos ahora
a rezar una salve
a Nuestra Señora
A los
veinte de enero
cuando más hiela
sale un capitán fuerte
a poner bandera
Le
amarraron a un tronco
y allí le dieron
la muerte con saetas
verdugos fueron
Todo
su cuerpo tiene
hecho una llaga
y una mujer piadosa
se las curaba.
Ha
florecido el tronco
donde te amarran
florece con el fruto
de tus espaldas.
Una
mujer piadosa
llamada Irene
le ha metido en su casa
y allí le tiene.
Sebastián
se presenta
para el martirio
quedando siempre fuerte
firme y tranquilo.
En
los montes de Italia
dicen que hay guerra
supliquemos al Santo
que la detenga.
En
esta lancherita
y en este llano
se mantiene la nieve
todo el verano.
Los
verdugos le ataron
atrás las manos
y luego sus devotas
le desataron.
Los
verdugos le ataron
atrás las manos
por el sólo delito
de ser cristiano.
A la
puerta la iglesia
florece un lirio
por eso pasa el Santo
tanto martirio.
A la
puerta la iglesia
venden zapatos
para el Santo Bendito
que está descalzo.
Sebastián
y su hermano
forman guerrilla
con la espada en la mano
de maravilla.