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-
- (4) Ricardo Senabre Sempere: Prólogo de “Las
tierras pardas”(Extremeñas), de José Ramirez López Uria. Libretillas
Jerezanas. Jerez de los Caballeros, 1993.
-
- JOSÉ
MARÍA GABRIEL Y GALÁN
-
-
- Nació
en Frades de la Sierra (Salamanca) el 28 de junio de 1870 y falleció
en Guijo de Granadilla (Cáceres) el 6 de enero de 1905. Estudió la
carrera del Magisterio en la docta Salamanca. Ejerció algunos años la
docencia, que abandonó al contraer matrimonio, para dedicarse al campo, que
constituía su mayor afición y que alternó con el cultivo de las letras.
Gabriel y Galán fue un celebrado poeta que supo hermanar la poesía y la
virtud. Cantó como pocos los campos de Castilla
y Extremadura. Impregnado del alma y del lenguaje de los campesinos del sur de
Salamanca y del norte cacereño y entremezclando ambas lenguas, lo incorporó a
su obra creando una nueva forma de expresión en la poesía popular de aquel
tiempo. Descendiente de los grandes bardos del siglo
de Oro y fiel intérprete del alma rural, Gabriel
y Galán es poeta esencial, pleno de verismo. Fue galardonado con la Flor
Natural en diversos certámenes literarios presididos por importantes
intelectuales de la época. A pesar de que durante cierto tiempo estuvo
olvidado, fue recuperado en varias ocasiones y sus composiciones se encuentran
reunidas en Obras Completas, agrupadas en
“Castellanas”, “Nuevas Castellanas”, “Extremeñas”,
“Religiosas”, “Campesinas” y “Fragmentos en verso y prosa”.
- Dice el novelista y crítico literario Andrés
Trapiello que a los diez o quince años de su muerte la estrella de
Gabriel y Galán empezó a declinar, hasta que después de la Guerra Civil
quisieron lanzarla de nuevo al espacio sideral por representar muy bien los
valores del catolicismo, así como los valores de la patria,
un comentario que no evita que las producciones que nos legó sigan llegando
al alma del pueblo y teniendo plena vigencia, como se viene demostrando por las
múltiples ediciones que se hacen anualmente de sus
obras y que algunos de sus poemas se sigan declamando en los escenarios
populares de las fiestas de los pueblos.
-
- El
embargo
-
- Señor
jues, pasi usté más alanti
- y
que entrin tós esos.
- No
le dé a usté ansia,
- no
le dé a usté mieo...
- Si
venís antiyel a aflijila,
- sos
tumbo a la puerta.
- ¡Pero
ya s'a muerto!
- Embargal,
embargal los avíos,
- que
aquí no hay dinero:
- lo
he gastao en comías pa ella
- y
en boticas que no le sirvieron;
- y
eso que me quea,
- porque
no me dió tiempo a vendello,
- ya
me está sobrando,
- ya
me está gediendo!
- Embargal
esi sacho de pico
- y
esas jocis clavás en el techo,
- y
esa segureja
- y
esi cacho e liendro...
- ¡Gerramientas,
que no quedi una!
- ¿Yo
pa qué las quiero?
- Si
tuviá que ganalo pa ella,
- ¡cualisquiá
me quitaba a mí eso!
- Pero
ya no quió vel esi sacho,
- ni
esas jocis clavás en el techo,
- ni
esa segureja
- ni
ese cacho e liendro...
-
- ¡Pero
a vel, señol jues: cuidiaíto
- si
alguno de ésos
- es
osao de tocali a esa cama
- ondi
ella s'a muerto:
- la
camita ondi yo la he querío
- cuando
dámbos estábamos güenos,
- la
camita ondi yo la he cuidiao,
- la
camita ondi estuvo su cuerpo
- cuatro
mesis vivo
- y
una noche muerto!...
- ¡Señol
jues: que nenguno sea osao
- de
tocali a esa cama ni un pelo,
- por
qué aquí lo jinco
- delanti
usté mesmo!
- Lleváisoslo
todu,
- todu
menos eso,
- que
esas mantas tienin
- suol
de su cuerpo...
- ¡y
me güelin, me güelin a ella
- cá
ves que las güelo!
- (1902)
- ***
-
- JUAN
LUIS CORDERO GOMEZ
-
- Vio la luz primera en Cáceres el día 22 de octubre
de 1882. Falleció en la misma ciudad el 12 de diciembre de 1955. De origen
humilde -pasó por distintos oficios y profesiones hasta que llegó a ser
Secretario de Administración Local- se elevó por su valía e inspiración.
Poeta de fértil numen, conquistó en reñida lid varias Flores Naturales con
sus poemas y siendo conocido en su tiempo por el Juglar de Extremadura.
- Llegó a publicar los libros "Mi torre de
Babel", "Eróticas", "Vida y ensueño",
"Regionalismo", "Cosas de la Vida", "La tragedia del héroe",
"Clara Luna", "Devocionario de amor'", "La Musa del
pecado" y "Hojas del árbol caídas". Su “Himno a la Previsión”
fue declarado nacional y, adoptado por Garrovillas del Alconétar el dedicado
a la Virgen de Altagracia. Obtuvo premios también en los certámenes de
Badajoz, Plasencia, Ronda y Huelva. La musa de Cordero es genuinamente española.
La patria grande, con su historia y sus épicas hazañas; la patria chica con la
feracidad de sus campos, con el verdor de sus olivares y la frescura de sus
huertas, tienen para él un encanto tal que los elige casi siempre por temas de
sus canciones. Los esplendores de la Naturaleza se reflejan en el corazón de
Juan Luís Cordero.
-
- Aires
de mi tierra
-
- Si guapag son lag mozag
- de Cañaverág,
- lag de Garroviyag
- no te digo ná.
-
- Quien diga qu’Egtremaúra
- la der Tajo, ya no pita,
- eg nieto d'una tía suya
- o sobrino d'una prima.
- Si hay quien nog moje la oreja
- que se degtape y lo diga.
-
- Pimiento picante
- o miel a jartá:
- Ar son que nog toquen
- sabemog bailá.
-
- Yo rompo en son de fandangog
- que s'entonam en toa Egpaña,
- porque a egpañola cagtiza
- nadie a mi tierra aventaja,
- y en egto son log der Tajo
- como log der Guadiana.
-
- Log Barrog la viña,
- la Vera er jardín;
- log mejoreg jigog
- son log d'Armoarín.
-
- Nada como el Badajog
- qu’antaño hemog conocío,
- lag egcursioneg a Caya
- y lag girag junto ar río.
- ¡Aqueyag eran zagalag
- y aqueyog eran amigog!
-
- En Puerta de Palma
- me digteg er sí
- y a la tarde en Bótoa
- con otro te vi.
-
- ¡Ay, quien viera en Santa Olaya
- moviendo lag panderetag
- en er carro de varaleg
- lag campuzag cacereñag,
- con pañuelog de sandía
- y con pendienteg de rueda!
-
- Ayer me salió un novio
- qu'eg hortelano
- de la huerta mág verde
- de junto ar Marco.
- Plasencia para egperanzag,
- Trujiyo para recuerdog,
- Garroviyag pa chorizog
- y Brozag para borregog;
- pa olivog Sierra de Gata
- y pa vino Cañamero.
-
- Pucherog d'Arroyo,
- cerezag d’Hervag,
- jamón de Montánchez,
- queso der Casá.
-
- (1927)
-
- ***
- JOSÉ
RAMÍREZ LÓPEZ URÍA
-
- Nace en Jerez de los Caballeros (Badajoz) el 8 de
diciembre de 1886 y fallece en la misma ciudad el 27 de agosto de 1933. Cursó
estudios en el Colegio de San José, de Villafranca de los Barros de 1895 a
1899. Reside junto a sus padres algunos años en Cuba por asuntos políticos.
Desde muy joven cultivó la literatura narrativa, tanto en prosa como en verso y
siguiendo la huella de Luís Chamizo
publica en 1923 “Las Tierras Pardas”, un libro en el que incluye algunos
poemas en extremeño que fue reeditado por el ayuntamiento de Jerez de los
Caballeros en su colección “Libretillas Jerezanas” en 1993 con introducción
de Feliciano Correa Gamero y prólogo de Ricardo Senabre.
-
- El jato del agüelo
-
- Yo
bien sé que no hay naide, dende jace
- qué
se yo cuánto tiempo,
- que
se ponga esta ropa que es asina
- com'un
jato de viejo bandolero.
-
- Ya
s’han dío las moas
- de
la calzona zul y del pañuelo
- liao
a la cabeza; y de las majas
- polainas
con sus frecos.
-
- Pero
tamién yo sé que no es tan grave
- ni
tan gordo el defeto;
- pos
esto senifica que mis gustos
- son
gustos duraeros
- y
que a mis moceaes
- tengo
mu jondo apego.
-
- Por
eso yo fi siempre descudiao
- y
siempre placentero
- con
estas vestimentas
- y
con estas jechuras, y por eso
- me
dió tan mala espina
- la
novia del mi nieto
- cuando
la vez primera
- que
me vido en el pueblo
- le
sirvió de risorio
- la
ropa del agüelo.
-
- ¡La
descará! Entavía
- tan
siquiá que m'acuerdo,
- me
paece que corre
- la
jiel por to mi cuelpo.
-
- ¿Qué
es lo que se pensó? Con este jato
- que
dende que era mozo llevo puesto
- fí
siempre a tos los sitios, ande vayan
- los
que s'arrisquen más, y no consiento
- que
denguno me puea pol lo noble,
- ni
denguno me puea pol lo güeno,
- ni
denguno se gane los riales
- con
más honrao esjuerzo;
- suando
en el trabajo tan aina
- que
s'asoma la luz tras de los cerros.
-
- El
probe de Celipe,
- el
probe del mi nieto,
- que
es un cacho de pan po lo güenazo
- consigo
me llevó.
- -
¡Verá usté, agüelo,
- qué
mocita más maja, qué pimpollo
- más
fino y peripuesto!
- Palra
con un palrar tan delegante,
- y
con tantas lindezas y floreos
- que
engatusa na más que abre la boca,
- y
mos clava, ascuchándola, en el suelo.
-
- ¡Y
aluego sabe usar unas maneras
- y
unos peinaos tan nuevos;
- y
jace unos pinitos cuando anda,
- y
tiene tanto garbo en to su cuelpo,
- y
jace unos visajes cuando mira
- durzonamente,
agüelo,
- que
me añúa el gaznate,
- apenas
me l'ancuentro!.
-
- Dambos
a dos llegamos a la praza
- por
el brazo cogíos; el mi nieto
- de
impacencia ajogao;
- yo
precurando parecé sereno.
-
- Enfrente
de l'Iglesia estaba ella.
- Celipe,
guiteando descompuesto,
- me
l'anseñó, y yo, al tanto de guipala,
- tamién
me descompuse y sentí drento
- asín
como esmenzón de un jormiguilo
- que
m'apretaba el pecho
- al
pensá que un pimpollo tan garboso
- pudiera,
arguna vez, dalme bisnietos.
-
- Anque
al di y saludala, al mí muchacho
- le
temblaba el acento,
- endispués
se dió traza
- pa
mostrale al agüelo.
-
- Ella
me recorría con los ojos
- extrañá
de mi jato de otros tiempos;
- y
de pronto... de pronto yo la vide
- que
tapaba la cara en el pañuelo
- y
que esmenzó a reirse de manera
- que
me puso de punta tos los niervos
- y
me trujo a la vista una niblina
- que
ábate si reondo caigo al suelo.
-
- Pero
desimulé, tuvi pacencia
- na
más que pol mi nieto;
- el
extraño me jice;
- y,
aguantando lo mesmo
- que
s'aguanta debajo de una ancina
- el
chaparrón más recio,
- dejé
que los dos mozos se palraran
- lo
que viniera a pelo.
-
- Y
endispués, sin icile al mi Celipe
- ni
una sola palabra atento de esto,
- cogíos
por el brazo
- mos
salimos del pueblo.
-
- Solapao
y depriesa
- se
jue pasando el tiempo.
- Yo
vía que a Celipe, poco a poco,
- se
le fruncía el ceño.
- estaba
turulato;
- estaba
como lelo;
- y
tenía un desgano del demonche;
- y
pol ná se enfuscaba a cá momento.
-
- Sin
abrir la mi boca
- yo
lo vía sufriendo;
- y
to lo devinaba
- allá
pa mis adrentos.
-
- Por
mo del desimulo precuraba
- hablale
sonriyendo;
- pero
me recomía de coraje,
- námas
que con velo,
- jasta
que al fin un día,
- no
pudiendo por menos,
- estrumpió:
-¡La bribona m'ha dejao
- sin
dengún fundamento,
- sin
dalme explicaciones,
- como
se deja un perro!
- ¿Sab'osté?
¡M'ha dejao,
- queriéndola
del mó que yo la quiero,
- por
otra comenencia de más talla
- que
le salió en el pueblo.
-
- M'ha
dejao la endina
- sin
dengún fundamento;
- sin
una explicaera;
- asina
como a un perro!
-
- Oyéndolo
me jice el sorprendío;
- pero
yo lo sabía dende tiempo;
- dende
el momento y l'hora en que la vide
- escondiendo
la risa en el pañuelo;
- dende
la tarde que jizo bulra
- de
este jato que siempre llevo puesto.
- …
- Hoy
s'ha casao mi mozo
- con
una guapa moza de ojos negros;
- de
labios como fresas,
- de
cachetes rosaos como peros;
- y
la mesma dulzura en toa su cara
- que
tienen los regachos de estos cerros.
-
- La
mujer de Celipe
- se
mira en el mi nieto;
- y
nunca s'a bulrao
- del
jato del agüelo.
-
- ***
-
-
- ANTONIO
REYES HUERTAS
-
- Nace en
Campanario (Badajoz) el 7 de noviembre de 1887 y muere en su finca de Campo de
Ortiga el 10 de agosto de 1952. Novelista, poeta y periodista nacido en una
familia humilde. Ingresa a los diez años en el Seminario de San Atón, de la
capital pacense, donde estudió Humanidades, Filosofía y Teología. Desde
temprana edad comienza a manifestar inquietudes y aficiones literarias, hasta el
punto de que se le encomendó en el mismo Seminario impartir las enseñanzas de
Literatura. Sus ilusiones juveniles le impulsan a abandonar el centro a los 19 años.
Finalizados sus estudios de bachillerato marcha a Madrid donde estudia Derecho,
que no termina, ya que sus aficiones son otras: la Literatura y el Periodismo.
Encuadrado por los críticos en la “generación del Modernismo” da a la
imprenta en 1905 “Ratos de ocio”, una obra con poemas escritos en extremeño.
En 1908 publica en Mérida “Tristezas”. De nuevo en Badajoz y en colaboración
con el poeta Manuel Monterrey da a conocer en 1910 el libro de versos
“Nostalgias de los dos”. Como educador ejerció en el colegio de Santa Ana,
de Mérida, actividad que abandona pronto para ejercer el Periodismo. Con veinte
años fundó y dirigió en Badajoz la revista “Extremadura Cristiana”. Ya
por entonces dirigía en Cáceres la revista “Acción Social”. De 1910 a
1912 ejerció como redactor y director del “Noticiero Extremeño” sucediendo
en el cargo a José López Prudencio. Reyes Huertas, que conoce y ha vivido el
ambiente y el espíritu de los campesinos de su tierra, comienza a publicar sus
primeras novelas en las que hace gala de una prosa fresca y cristalina, ágil y
elegante, jugosa y poética: “Los humildes senderos”,“Lo que está en el
corazón”, “La sangre de la raza”, “La ciénaga”, “Agua de turbión”,
“Fuente serena”, “Blasón de almas” y “La Colorina” - premiada en un
concurso promovido por el “Diario Español” de Buenos Aires - y otras. En
1928 se hizo cargo de la dirección del diario “Extremadura” de Cáceres, un
periódico de orientación católica, al frente del cual permaneció once años,
en una época coincidente con momentos trágicos para la vida nacional. Colaboró
asimismo en las páginas de “La Gaceta del Norte”, de Bilbao y en el
“Hoy” de Badajoz, donde dio a conocer sus memorables “Estampas
campesinas” en las que fue plasmando su conocimiento del alma y las tierras
extremeñas. Abandonada la dirección del “Extremadura” - que había fundado
en 1923 el obispo de Coria Pedro Segura Sáez - fija su residencia en Madrid
voluntariamente. Alejado del bullicio literario de aquellos años difíciles
acepta trabajar para “Ediciones Españolas” y colabora en la redacción de
“Historia de la Cruzada” durante varios años.
- Reyes
Huertas ha sido uno de los mas grandes exponentes de la novela costumbrista
extremeña y al que esta tierra aún no le ha rendido el homenaje merecido por
haber llevado a los escaparates de toda España la sangre de Extremadura con
toda su vitalidad y reciedumbre.
-
- El señoritu
-
- ¡Mi
caso en la suerte,
- lo
que hemos perdío!,
- el
amu más güeno que había en el mundo,
- el
hombre más santu que en tierra ha nacío,
- el
más campechanu y el más cariñosu
- y
el más compasivu.
- Montaítu
en el juerte caballu
- se
venía pa acá los domingus,
- pa
jechal una mirá al ganao,
- pa
palrar con el tío Zranciscu;
- pa
dicile que qué le faltaba
- y
acudir deseguía en su asilio.
- Ya
no güelvi por estos lugares,
- ya
no güelvi por estos caminus,
- ya
no güelvi a mirar las ovejas,
- ya
no güelvi a venir a estos sitios;
- ya
no güelvi a asomar por el cerro
- en
su blancu colcel montaitu,
- tan
jinete, tan juerte, tan altu,
- tan
jermoso, tan joven, tan lindu,
- pa
venil a sentalsi a mi chozo,
- pa
jablar con el tío Zranciscu.
- ¡Probi
de mi amu, probi señoritu !
- que
hace siete días
- que
ya si ha morío...
- Como
el día prisente es el sábadu,
- víspira
del zuturo domingu
- y
en ese gran día
- se
solía venil pa estos sitios,
- ha
traío mi tolpe mimoria
- el
ricuerdo del güen señoritu.
- II
- ¡Mi caso en la suerte,
- lo que hemos perdío
- el amu más güeno
- que la tierra ha vistu,
- ahora vienen aquí a mi cabeza
- los zavores' que yo he recibío;
- ¡cuántas veces en tiempo de
invielno
- yo dejé la majá y el abriscu
- y me juí derechito a su casa
- con el jaterío,
- y allí en la cocina, con muchos gañanes
- y aldiendo una lumbre igual a un castillu,
- estaba sentao jablando con ellos
- con mucho cariño,
- y al entral me dicía en vos alta
- -¡Venga usté por aquí, tío Zranciscu!
- Regaceros un poco, muchachos,
- pa que quede sitio
- y se puea
sental a la lumbre
- que vendrá tiritando de zrio.
- -A ver tú, muchacha, tráele un vaso e vinu,
- que vendrá con el cuelpo cansao
- y vendrá helaítu.
-
- Y rizábamus tos el rosariu