RADIESTESIA

 

 

 

Puedes utilizar la información de esta página siempre citando a la fuente y al autor, sin realizar cortes, ni extracciones parciales de contenido o supresiones inadecuadas. Gracias por comprender y colaborar en la difusión de la geobiología telúrica y la radiestesia del "Buen Sitio". © Alejandro Mir Flor.

 

UN ACERCAMIENTO AL CONCEPTO RADIESTÉSICO

La radiestesia es una gran incomprendida. Actualmente todavía no sabemos cuales son realmente sus mecanismos de actuación. Decimos mecanismos por que es una palabra utilizada habitualmente, pero ello no quiere decir que dentro de nosotros exista alguno de los múltiples funcionalismos de las propias máquinas... No somos artilugios, ni tampoco mecanismos o autómatas, a pesar que ciertos sectores sociales se empeñen en hacernos creer todo lo contrario...

Desde la moderna creación de la palabra radiestesia por parte el Abate Bouly y el abate Bayard en el año 1929, verdaderamente nadie ha procurado investigar si ciertamente el famoso termino empleado, expresa fielmente los principios espirituales que esta facultad del alma encierra dentro de si... Antes de llamarse los practicantes de la ciencia radiestésica por su actual nombre, se denominaban de otras formas: zahoríes, rabdomantes y geomantes. La palabra ZAHORÍ procede etimológicamente del árabe “zuhari” y viene a decir algo así como: "El iluminado por la Diosa Venus".

¿Pero por qué nos asociaron con el planeta Venus y la Diosa del amor? 

Venus tiene dos connotaciones básicas. La primera de ellas es que Venus está muy relacionado con el eterno femenino, abriéndonos las puertas de tres facultades primordiales del adeptado gnóstico, como son: La intuición, la imaginación consciente y la divina inspiración, potestades imprescindibles para que logremos adentrarnos en los misterios de la Madre Tierra y de sus primigenias aguas subterráneas...

Venus esotéricamente rige el mundo causal, o mundo de la voluntad consciente, o sea, nuestra sexta dimensión. En ella se hallan ocultas de miradas procelosas, las memorias akásicas de la natura. En el ákasa supersubstancial reside el origen de la música de las esferas, la gravitación o sustentación de los sistemas planetarios, el sublime manantial de las matemáticas abstractas y de las formas geométricas absolutas y puras. Es en esta dimensión, donde los grandes sabios han bebido del elixir mágico de la divina inspiración...

Todos los inventores iluminados y los grandes investigadores se nutren de ella, cómo en su día lo hicieron: Bhuda, Demóstenes, Hipócrates, Platón y Sócrates, Pitágoras y Aristóteles, Cicerón, Jesús de Nazareth, San Francisco de Asís, Leonando da Vinci, Galileo Galilei, Giordano Bruno, Maimoinedes, Averroes, Zaratustra, Teresa de Jesús, Carlos V, Paracelso, Nicolás Flamel, la doncella de Orleáns, Jaques de Molay, Michel de Nostradamus, Saint Germain, el panteísta Espinosa, Johann Wolfgang von Goethe, Madame Blavatsky, Isaac Newton, Krum Heller, Rudolf Steiner, Oupensky, Gourdief, Carl Jung, Ghandi, Thomas Alba Edison, Nicolás Tesla, Albert Einstein, Victor Schauberger, Manfred Curry, Ernest Hartmann, Jean Jurion, Masaru Emoto, Käthe Bachler, la madre Teresa de Calcuta y un  largo etcétera de seres iluminados, apóstoles de la ética, la lealtad a los principios y el amor a la verdad... 

Todo ello quizás nos permita atisbar incipientemente sobre las lógicas razones de que los zahoríes estemos desde el punto de vista de la astrología hermética, profundamente relacionados con el planeta Venus y con la benigna Deidad del amor, conocida como LA ISIS MAGISTRAL.

Rabdomante está formado por las palabra griega, “Rhabdos”, que significa vara y la palabra “Manteía”, que quiere decir adivinación. Por lo tanto el practicante de la "mágica" ciencia rabdomántica, es aquel que adivina las cosas a través de una humilde vara de madera. 

La diferenciación entre zahorí y rabdomante, es que en el zahorí con el tiempo se ha ido especializado en captar venas de agua subterráneas, mientras que el rabdomante es consultado por la tribu para vaticinar los aconteceres que han de venir y sus posibles influencias, tanto maléficas, como benéficas, aunque en la síntesis los dos son lo mismo: Unos simples investigadores de enigmas y frecuencias energéticas.

La palabra geomante nos recuerda que el portador de la virtud radiestésica, es capaz de adivinar lo que existe debajo de la Madre Tierra, estando muy preparado para encontrar aquellos lugares ocultos y mágicos, donde celebrar los sublimes rituales de libación en homenaje a la Diosa “Gea”, la misma “Gaia”, aquella que cada ardiente estío nos ofrece la semilla bienhechora, para que confeccionemos el ”pan” de salvación. Por ello los maestros druidas siempre han sido poderosos geomantes y grandes constructores de incomprendidos y a veces solitarios complejos megalíticos...

El geomante ama a la tierra de todos los hombres y la respeta en extremo. En cierto modo el “geo”, “amante”, ama a la tierra tanto como al sol, a la luna y a las estrellas del parpadeante infinito. Aunque también existe una palabra mágica que nos acerca a la verdad-realidad de la vara de adivinación: La belomancia. 

El arquero coge una enhiesta flecha de su carcaj y en éxtasis místico la dispara hacia los cielos de la predestinación, para que estos a su vez la devuelvan mediante la insólita gravedad, sobre la anhelada vena de agua. Es el sagitario que tiene los pies firmemente sujetos a la tierra, mientras que en sus ansias de crecimiento personal y de captación de acuíferos, dispara el sibilino dardo adivinatorio hacia el supremo padre Sol... Este es el fundamento primordial del primer rayo radiestésico. Pero de todo esto hablaremos en otro momento.

Recuerdo que un día muy especial que me apeteció enormemente poner en práctica la radiestesia hidrogeológica. Cogiendo una flecha de mi carcaj, la inserte en la cuerda, tense el arco y la disparé hacia el horizonte no sin antes haber pedido que la flecha cayera sobre una vena de agua. Estaba tan concentrado que cerré los ojos antes de disparar, por lo que no vi donde cayó el dardo. No me quedó más remedio que coger otra flecha y clavándola entre los cereales, determinar con el péndulo el famoso "RAYO DE SIMILITUD". Una vez hube encontrado la dirección adecuada, calculé la distancia con la varilla bifurcada y comencé a caminar en dicha dirección, contando los metros recorridos. 

Mentalmente me decía: 30, 31, 32, 33... Cuando vi la flecha clavada sobre una potente vena de agua, casi que me desmayo emocionado... ¿Pero por qué? ¿Cómo actúa? No tiene mucha importancia. Lo verdaderamente importante es que la radiestesia funciona, siempre y cuando obtengamos el estado de conciencia adecuado para poder operar... 

Continuará muy pronto.

                                                                                                                                                        Alejandro Mir Flor                                                                                                                              

Radiestesista del BUEN SITIO, experto en geobiología telúrica y Geobiología Positiva.

 

RECONSTRUCCIÓN DE UN RESUMEN HISTÓRICO

Exploradores franceses re-descubren en 1933 en las Montañas Atlas, Argelia, lo que ahora se conoce como "Las Grutas de Tassili”. Las cuevas y abrigos se encuentran en la solitaria meseta de Tassili-n-Ajjer, a 1.300 kilómetros al sur de Argelia, llenas de pinturas rupestres. Una de ellas representa a un rabdomante buscando aguas subterráneas con una vara. Datadas con el carbono 14, se les atribuyen unos 8,000 años de antigüedad aproximadamente. En aquella época el Sahara era un idílico vergel de vegetación, ríos y manantiales, donde vivían los descendientes de la malograda Atlántida...

En algunas tumbas del famoso valle de los reyes, Egipto, se han desenterrado dibujos de sacerdotes que exhibían entre sus manos varillas ahorquilladas, así como péndulos de piedra y de madera depositados en los sarcófagos a modo de ofrenda mortuoria, datados sobre el 3200 a.C. 

El emperador “Yu” de la primera dinastía china “Xia”, (2200 a.C.) promulgó un edicto que decía más o menos lo siguiente: “No se construirá ninguna casa antes de que los “adivinos de la tierra” no hayan confirmado el sitio exacto de ubicación de la vivienda, para que siempre esté libre de los dañinos demonios que surgen de ella...”

Se descubren alegorías de zahoríes en capadocia, atribuidas al período hitita. Algunos bajorrelieves de la cuenca del Eufrates y del Tigris, muestran escenas de rabdomantes ejerciendo su oficio. Sobre el 1700 a.C.

Éxodo: “Lleva también en tu mano este bastón, porque con él realizarás los prodigios". El Señor dijo a Moisés y a Aarón: "Cuando el Faraón les pida que hagan un prodigio, tú le dirás a Aarón: ‘Toma tu cayado y arrójalo delante del Faraón; y el cayado se convertirá en una serpiente’". Y dijo el señor a Moisés: "Adelántate al pueblo y lleva en tu mano la vara con que heriste el río y camina, que yo estaré allí delante de ti, sobre la piedra de Horeb, y herirás la  piedra, y de ella saldrá agua para que beba el pueblo."

Entre los celtas existían poetas líricos llamados “bardos”, que acompañaban todas sus canciones con liras. Los bardos eran considerados iniciados, encargados de transmitir los misterios de la espiritualidad druida, generación tras generación. En muchas de sus canciones mitológicas se menciona la vara adivinatoria. Sobre el 500 a.C.

Las grandes legiones romanas avanzan victoriosas por la vieja Europa, pertrechados de rabdomantes y augures que son los encargados de encontrar manantiales para abastecer a los ejércitos y aguas termales para la relajación de los prohombres. Sobre el 100 a.C.

Se llamaba Sant Magí o San Magín. ¿Magia? Curioso nombre verdad. Con su cayado o bastón clavado en la tierra hace brotar maravillosos manantiales... Localizó antes de ser martirizado por sus verdugos romanos, muchas fuentes que en la actualidad aun existen en la provincia de Tarragona, España. Finales del siglo III y principios del IV d.C.

Los sagrados pueblos Mayas y los Incas, o hijos del Sol, ubicaban todas sus pirámides y lugares de poder, en sitios energéticamente adecuados a través de las enaltecidas artes rabdománticas. 1100 d.C.

El caballero alemán y poeta épico Gottfried von Strassburg, escritor de “Tristan e Isolda”, menciona la vara adivinatoria: Sobre el 1210 d.C. El noble Wolfram von Eschenbach poeta épico y alquimista, menciona la vara que adivina en el drama esotérico "Parsifal". Siglo XII. El alquimista benedictino Basile Valentín en “De la verga trascendente” editado en 1521, detalla las instrucciones para el uso de la vara adivinatoria.

Las primeras noticias que tenemos de los rabdomantes o adivinadores se las debemos al célebre alquimista alemán, del siglo XVI, Georgius Agrícola. Su famosa obra, "De Re Metallica", se imprimió en la ciudad de Basilea, Suiza, en 1530. En ella se estamparon hermosas xilografías de rabdomantes practicando con la vara adivinatoria sobre terrenos y bosques, para descubrir yacimientos minerales.

El barón de Beausoleil y su esposa Martine de Bertereau después de encontrar cientos de vetas metalíferas, minas y filones de gemas y piedras preciosas, y miles de manantiales por todo el país para la corona francesa, acabaron sus días encarcelados sin juicio, ni oportunidad de apelación, en el año de 1642, por el perverso cardenal Richelieu...

Y así llegamos a grandes zahoríes como el insigne Balthazar Rüssler: “El arte de la prospección lo lleva el hombre en su naturaleza, por mucho que muchos se empeñen en atribuirlo a la vara”. El celebre zahorí Jacques Aymar, capaz de resolver casos enigmáticos. Pierre de Vallemont que escribió el “traité de la baguette”, año 1693. Todos ellos del siglo XVII. El celebre Barthélemy Bleton, pastor de ovejas, que en el siglo XVIII cuando pasaba sobre una vena de agua subterránea, todo su cuerpo comenzaba a temblar. El gran escritor y excelente esoterista Goethe, que en el siglo XIX nos habla de la radiestesia en alguna de sus sublimes obras.

Y de este modo tan ameno, nos adentramos en el SIGLO XX con el Abate Alexis Mermet, gran radiestesista, (1886 -1937) denominado “príncipe de zahoríes”. Émile Christopher, un buen zahorí y un experto radiestesista. El Abate Bouly, creador de la palabra radiestesia junto con Bayard en 1929. Al famoso abate Bouly, en 1950 el gobierno francés lo condecoró con la legión de honor, por sus grandes servicios prestados a la nación.

El padre Jean Jurión excelente radiestesista y experto en la radiestesia médica. André de Bélizal, León Chaumery, Jean de la Faye, maestros en radiónica. El genial Roger de Lafforest y su excelente libro “casas que matan”, experto en el misterio de “los santuarios”. Jaques la Maya, gran especialista en las energías, remanencias, impregnaciones y radiestesia hebrea, escritor del excelente libro titulado “Tu casa es tu salud”, en el cual nos descubre una palabra desconocida por muchísimos prospectores y que les trae de cabeza a la hora de prospectar: LAS ENERGÍAS ABSTRACTAS.

Antoine Luzy, que en su libro “Radiestesia moderna”, nos enseña a profundizar en los mecanismos cognitivos adecuados para operar en radiestesia. Fue un seguidor de los postulados del excelente precursor en radiestesia Émile Christopher. Antoine Luzy no ha sido comprendido, ni su magnifica obra suficientemente leída...

Reseña aparte, merece el excelente maestro en radiestesia e investigador, Christopher Bird, que en su resplandeciente obra titulada ”El gran libro de la radiestesia”, nos descubre grandes verdades y nos otorga múltiples esperanzas para un mundo mejor.

He aquí que llegamos a la palabra radiestesia, Esta expresión fue construida por el abate Bouly y por el abate Bayard en 1929. Radiestesia surge de la raíz latina “radius” que quiere decir radiaciones, y de la raíz griega “esthesis”, que significa sensibilidad. Por lo tanto el radiestesista es aquella persona que es sensible a las distintas radiaciones, sin importar del medio que estas provengan. Aunque esta palabra fue engendrada en un momento idóneo de necesidad científica, no refleja en absoluto lo trascendental del fenómeno o prodigio radiestésico.

 

Alejandro Mir Flor                                                                                                                              

Radiestesista del BUEN SITIO, experto en geobiología telúrica y Geobiología Positiva.

 

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