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La chinchilla es un roedor nocturno que proviene de Sudamérica. Su hábitat natural son las codilleras de los Andes. Se empezaron a criar en cautividad para aprovechar sus valiosas pieles. Poco a poco se empezaron a criar en algunos países como animal de compañía y se han ido consiguiendo varias mutaciones de color o pelaje. Son animales muy longevos, pueden llegar a vivir hasta 15 años e incluso más.

Los cuidados básicos para una chinchilla son los siguientes:

Alimentación

Actualmente en el mercado existen diferentes clases de piensos para chinchillas. Lo ideal es ofrecerles "pellets", debido a que contienen todos los nutrientes que necesitan para una correcta alimentación. Además a diario, tenemos que poner a su disposición un puñadito de heno (les aporta fibra). La alfalfa deshidratada también es buena para ellas.

Como complemento a su dieta, se les puede ofrecer 1-2 veces a la semana un trozo de manzana, zanahoria, pan duro, algarrobas, cereales tipo "All-bran",  pipas de girasol crudas, pasas, tacos de alfalfa, etc. Pero siempre con moderación.

Yo personalmente a mis chinchillas nunca les doy verdura fresca, no la necesitan y puede ocasionarles trastornos digestivos.

El agua debería ser embotellada, a veces el agua del grifo no les sienta bien por el exceso de cloro.

Alojamiento

Las chinchillas necesitan mucho espacio porque son animales muy activos y les gusta saltar y correr. La jaula donde alojemos a nuestras chinchillas debería ser lo más amplia posible y que tenga algo de altura, para poder poner baldas de madera, ya que les encanta descansar sobre ellas. También podemos ponerle una casita de madera, tipo refugio. Necesitarán un comedero y un bebedero (tipo chupete). También es muy aconsejable un dispensador para el heno o la alfalfa. Se le pueden colocar juguetes de madera para que se entretengan royéndolos. Yo no soy muy partidario de las ruedas, a veces pueden ocasionar accidentes.

También hay que proporcionarles una bandejita con arena especial para chichillas, la necesitan para cuidar su pelaje. Se les pone 2-3 veces por semana durante unos 10 minutos y luego la retiramos hasta el próximo baño. Nunca hay que mojar a una chinchilla, se estropearía su pelaje.

El sustrato puede ser viruta o cilindros prensados. Con cambiarlos una vez por semana es más que suficiente.

La jaula debe estar situada en una habitación tranquila y sin ruidos excesivos. Se debe controlar la temperatura ambiental, ya que las chinchillas toleran muy mal el calor excesivo. A más de 30º C pueden morir de un golpe de calor. Las temperaturas bajas las toleran mejor, pero siempre que no estén expuestas a corrientes de aire o humedad.

Comportamiento como mascota

Las chinchillas son unos roedores muy inteligentes, además de ser muy divertidos y simpáticos. Aprenden enseguida a reconocer a su cuidador por la voz o el olor. Al principio suelen ser tímidas y asustadizas, pero con paciencia se puede conseguir que sean unas mascotas geniales.

Lo ideal es adoptar una chinchilla joven, que tenga al menos dos meses cumplidos, hasta entonces debería estar con su madre. Hay que interactuar con ellas cada día un ratito, si es posible a la misma hora (siempre por la tarde-noche, que es cuando están activas). Poco a poco el animal se irá acostumbrando al contacto con nosotros y perderá gran parte de su timidez.

La chinchilla es una mascota que yo NO recomendaría para niños menores de 12 años. Para esas edades es mejor un conejito o una cobaya.

No suelen morder nunca, no desprenden mal olor, sus cacas son pequeñas y secas, no pueden tener parásitos externos (debido a la densidad de su pelaje), no hacen ruidos fuertes y mientras estamos trabajando fuera, ellas se dedican a dormir. Cuando llegamos a casa por la tarde es cuando se despiertan y podemos disfrutar de ellas. Todo esto hace de las chinchillas una mascota ideal.