¿Esta invasión de Roma se explica de otra forma?
Desde luego que ya nunca desaparecerá de mi cerebro y de mi corazón aquélla imagen de los últimos momentos de El Santo Padre, desde aquella luminosa ventana. A mí me parecía que detrás de él se encontraba el mismo Cristo, sosteniéndole mientras se despedía de todos nosotros, pareciendo al propio tiempo que deseaba abrazarnos amorosamente, dejando a un lado su angustia, su dolor físico, como si proclamara su verdad, la Verdad de Dios. Tal vez pensara: -Yo he intentado ser un buen pescador de hombres, no dejo ningún valor personal mío, pues nunca tuve nada, tan sólo os dejo todo el amor del mundo.
Soy octogenario y he seguido desde mi cómoda butaca la increíble escena
multitudinaria, eso sí, día a día, hora a hora, ya fuera en TV, BBC o la CNN, en las diversas radios, o en la
prensa y vi por tanto el entusiasmo desbordado, el sacrificio de aquellas
multitudes de a pié soportando más de 5 o tal vez 10 horas. Sentí una gran
satisfacción, es más, un orgullo de cristiano.
Mas en este momento hago
una reflexión en alto. Ese entusiasmo ¿fue sólo por el amor sin duda hacia el
Papa o había algo más que explicara lo
que denominan los grupitos de siempre “movimiento fanático?”.
Soy un “Don Nadie”, un hombre corriente como millones de individuos, pero vengo desde hace años (obligado por los acontecimientos vividos) a dar mi testimonio a través de revistas, periódicos, libros y esta Pág. Web incluida. ¿Tal vez 45 años? Y todo fue un bendito día en que asistí a una proyección de diapositivas en la colegiata de San Isidoro de León.
Me encontré con el auténtico rostro de Cristo, no podía ser otro que Él. Tenía una realeza especial, una Divinidad que explicaba en ese breve instante de encuentro, no sólo la Verdad oída o escrita, sino que esta visión sorprendente colmaba con creces todo lo que en mi imaginación podía haberse formado desde pequeño.
¡Qué infantiles me parecieron todas las imágenes, todas las reproducciones escultóricas o pictóricas hechas con la mejor intención y por los mejores artistas¡.
Sensaciones estéticas he tenido muchas, y siempre veía la copia de un hombre terrestre, pero en este caso es un rostro desconcertante, indudablemente nunca tuvimos en la tierra nada igual. Es ésta una fotografía misteriosa realizada según dicen los científicos gracias a una explosión atómica o similar que en el momento de La Resurrección se produjo, mientras el cuerpo de Jesús, tal vez ingrávido en ese momento y donde las sustancias químicas que envolvían su cuerpo hicieron las veces de impresión fotográfica, por cierto de una perfección poco usual.
Desde este momento, a tu fe un poco pobre, avalada tal vez por una lógica natural que siempre tuve a través de la belleza, el orden y la mente humana, una idea que explicaba el fenómeno de la vida, que no es casual, que es un producto inteligente, bien, pues a esa fe se une ahora de pronto como un enorme grito en la conciencia. Todo es verdad, todo era Verdad, así pues desde este momento se une la fe con la certeza y por tanto desde aquel día tengo la esperanza cierta de seguir viviendo eternamente, y ésto produce una tranquilidad, un goce especial y un deseo de comunicar el feliz encuentro a la familia, a los amigos, a los desconocidos, a todos, soy un hombre obsesionado, pues bueno, lo soy. ¿Tiene algo de malo esto?.
Una vez más habrá que recordar que en La Síndone o sea en la sábana que envolvió a Cristo sólo se ven manchas de su bendita sangre. Y que si han visto algunas imágenes en TV. O en revistas, o similares, ustedes no tienen ni remota idea de lo que en realidad se ve en estas diapositivas, les ruego, pues, que asistan a una formal proyección.
Si, es
Italia el lugar en donde se encuentra, en una urna, La Síndone y se hacen en
esa iglesia de Turín las mejores
proyecciones. Estoy hablándoles
del hecho más importante acontecido
durante el pasado siglo y por tanto después de 2.000 años.
Ahora abundemos en otra cuestión que quizá pueda explicar la
previa preparación de muchos de los
asistentes y el desbordante entusiasmo,
me refiero en este momento a los
fenómenos misteriosos que se han
desarrollado en situaciones
límite, es decir, entre la vida
y la muerte. Son muchos los años que se viene hablando de este asunto por científicos, médicos especialmente, quienes han escrito artículos en libros y revistas de todo el mundo. Incluso yo mismo, en esta Pág. Web tengo
escritos sobre estos casos e incluso tuve algún que otro atrevimiento intuitivo
al respecto. Los hechos, después de 3 o 4 años, me han venido a dar
la razón.
TV. 2, creo que fue, emitió un programa producido por la BBC de Londres
sobre este tema, mostrando la opinión de un grupo de científicos. Es un documento con un interés extraordinario, en él nos hablan los
neurólogos que vienen investigando
estas sensaciones que cuentan cientos
de personas que han estado muertas, pero que gracias a los avances científicos han podido
volverles a la vida. Ellos nos dicen
con sencillez: - No tenemos explicación humana.
Me impresionó la presentación de una ciega
de nacimiento (no es un caso único ni mucho menos). Nos dice la afortunada
invidente como vivió su propia
experiencia en una situación de
muerte. Que ve por primera vez en su larga vida, su relato es
auténticamente estremecedor. ¿Casualidad? Y nuevamente ¿La casualidad tal vez?
Que después de muchos años de no haber
visto ni una sombra de luz,
viviendo en un eterno pozo oscuro, experimenta la famosa visión en
estos conocidos trances de un mundo de color, del túnel al final la luz
deslumbrante, la salida de su cuerpo “sin tropezar” ect.etc.
¿No es este caso como el de otros ciegos la
demostración de una conexión mental viva, su propia conciencia volando hacia un
lugar del universo?.¿Y no son estos fenómenos valedores de los cientos de miles
de casos que nos cuentan durante tantos años las experiencias de
personas videntes?. Los médicos y
científicos nos dicen al respecto: -No encontramos una explicación racional. En
contra de la opinión de los que yo llamo “los de siempre” que dicen “algún día
tendrá una explicación racional”.
A estos materialistas a ultranza que tan sólo creen en lo que ellos ven, pero que creen y se abrazan
con fuerza y opinan de lo que no ven,
desechando el fenómeno misterioso de la
vida, les digo que yo, que he sido una
persona del montón de humanos corriente
y moliente, con una fe en las creencias
religiosas corriente también, les digo
que concordaban los escritos de los
Evangelios con mi propia observación,
tanto de mi propia existencia como del mundo que me rodeaba.
Todo este orden, toda esta belleza, todo
este increíble cerebro no podía ser más
que obra de seres superiores, que eso del azar y el tiempo era una
simplificación del gran misterio del
por qué estamos aquí, que esa opinión es de lo más ingenuo y carente de sentido. Pero es que hace más de 40 años me encontré con Él (encuentro éste que han tenido y
tienen a estas alturas millones de personas).
La gran mayoría de los que estamos asistiendo a este
fenómeno, el más importante, para nosotros, claro, que ha sucedido después
de 2.000 años, que nos explica la mayor
parte del misterio de la vida. Algunos de ustedes, que no lo han visto todavía
dirán: -¿Pero es posible que le cambie a usted la vida el hecho de ver una
figura humana impresa en una sábana?.
Pues sí, señores, así
es, y por eso me he visto obligado a escribir de estas cuestiones. Sería si no
un egoísta al ocultarlas y me da rabia que millones de personas (por lo
que sea) no han asistido a estas proyecciones donde a través de la figura auténtica de Cristo conoces al fin La Verdad.
“Movimientos fanáticos”... Si me habláis
de entusiasmo ante lo evidente, ese soy
yo, desde ese día no cabe la menor duda que tengo una obsesión, pero una
obsesión sana, y ahora me encuentro con la fe
endeble que podía tener, con la Verdad
que significa la certeza de que todos nosotros seguiremos viviendo
después de esa muerte aparente.
Decía la ciega de la que
hablaba antes: -Estoy deseando morir para contemplar nuevamente los colores,
las aves de luz... o bien como en el
caso conocido por mí de la señora de las siete paradas cardiacas que en una tuvo esa sensación, ese
encuentro que la cambió la vida y que
me comentó: -No temo a la muerte,
Carlón, (mientras se llevaba la mano al pecho, donde lleva un desfribilador
americano que le está durando mucho tiempo). Es una mujer alegre y buena.
¿Han pensado en algún momento los políticos que nos dirigen y algunos de
los científicos materialistas el bien
que podían hacer a la humanidad? Si
vieran o asistieran a una proyección de
éstas cambiaría su forma tozuda de
pensar a este respecto.
Tan sólo me cabe una
duda que no me deja tranquilo. Si alguno de estos Srs. Duros de cerviz no lo
ven es por que Él no quiere que le vean. Tal vez por eso sólo ven milagros los niños, los humildes, los que no tienen
soberbia de ninguna clase.
Esta
situación me recuerda lo que sucede en algunas sesiones de parasicología
donde todo el mundo oye las famosas
sicofonías, ve los movimientos de
objetos, las plasmogénesis etc. pero
como exista un elemento de éstos, que deben ser cenizos, la cuestión es que lo
estropea todo. Cómo le van a ver si
están siempre en un círculo negativo, porque se han formado una idea fija y se
encierran en su caparazón calcáreo con el lema “A vivir que son dos días”.