Amigo Lucas

 

 

Bienvenido Lucas, (así se le llamará aquí, estoy seguro), simpático gusano, del cual descendemos al parecer ahora todos los seres vivientes de la tierra.

Siempre estuve disconforme con las distintas teorías sobre el origen de la vida: Las moléculas, los átomos, los seres unicelulares, el caldo de Oparin, etc. me parecía que todo aquello ocurría tan lejos en el tiempo... de un reduccionismo extremo, demasiado sencillo, demasiado elemental y no digamos el factor tiempo, el azar, la selección natural, las mutaciones constructivas etc. hasta llegar al ser humano, esa obra tan denostada pero tan maravillosa.

La noticia de hoy me parece más seria, es otra cosa, tal vez la influencia de la cercana genética de la mosca del vinagre haya influido en profundizar hacia otra dirección. Ya me barruntaba yo que alguna teoría habría que cambiar, por tanto ahora no es ni más ni menos que un gusano denominado luca, un auténtico todo terreno, complejo invertebrado que se desliza a la manera de un tren articulado, iluminando incluso los propios vagones o segmentos.

Esta vida nuestra buena o mala, la cuestión es que está llena de asombros, pero existen dos que marcaron mi vida, y es el ver el nacimiento de un ser humano y su incomprensible formación, que dos microscópicos organismos vivos se junten amorosamente y en un decir amén (ya que el tiempo de formación es ridículo, ya para que nazca un Miguel Angel o un Manolo Martínez con sus fornidos músculos y su asombrosa disposición para el atletismo) rápidamente se van formando huesos, músculos, órganos internos de todas clases interrelacionándose en una conjunción perfecta. Y sobre todo la cabeza, esa prodigiosa obra de arte y misterio que sale a la vida entre orines y heces, sí, pero dando manotazos al aire y unos bramidos que cualquiera diría que se queja por venir a este mundo sin proponérselo y pensando tal vez "madre la que me espera".

El otro asombro fue precisamente los gusanos en aquella ocasión de mi infancia de seda, aquellos huevezuelos, creo que eran grises, diminutos, pegados en la caja de cartón que yo en lo alto del armario había depositado y que un buen día nacieran aquellas larvas devoradoras armadas de potentes "tijeras" recortaban de forma curiosa los bordes de las hojas, me extasiaba viéndolas comer, y más tarde los preciosos capullos amarillos que amarraban con destreza con unos hilos que les salían por la boca ¿Por qué sabían, me preguntaba entonces, lo que tenían que hacer?. Eran una verdadera fabrica de tejidos con hilos tan fuertes como el acero... y un poco más tarde se envolvían en su capullo como si temieran ser vistos durante su transformación misteriosa en una fea pero al fin mariposa con un dispositivo totalmente diferente y de una complejidad fabulosa. ¡Vaya! Una evolución rápida sin necesidad de que pasen años y años. Sin mutaciones, todo a la vista del público, sin parangón con el mejor transformista nuestro que hace desaparecer trenes y aviones con esos trucos asombrosos, pero que a mí me dejan frío hagan lo que hagan.

Debemos estar orgullosos, pues de nuestros antepasados que ahora nos acaban de adjudicar, pues son seres complejos e importantes. ¿Qué nos depararán nuestros futuros sabios de turno en un futuro próximo?,¿Vendremos tal vez de seres más complejos? Sin duda.

En verdad, en verdad que poco sabemos de nuestros orígenes y que yo intuyo que jamás lo sabremos. De todas suertes "gracias eminencias"."Hoy soy más importante que ayer"

 

Manuel Carlón Guzmán

León 22-3-2oo3