HACIA UNA ODONTOLOGÍA DIFERENTE
Sr. Director del Diario de León: Nuevamente vuelvo a la carga: Las A.B.A (amalgamaciones blancas atóxicas) de cemento de silicato y vidrio común pulverizado son una realidad, puesto que llevan en boca de cientos de personas más de 30 o 40 años (los empastes blancos de uso corriente se les considera buenos cuando están de color y textura en buenas condiciones con 4 años tan sólo.
Sabido es que se trata de un adelanto técnico leonés, temido por los profesionales y silenciado maliciosamente en lo que han podido, ya que gracias a Internet ha comenzado a introducirse y conocerse en "el mundo entero", siendo la página Web leonesa visitada por miles y miles de personas, que nos agradecen lo conseguido y nos animan a seguir adelante, ya que se trata de un avance sanitario importante.
El objeto de mi carta de hoy, es el de comunicarle que aún estando jubilado hace más de nueve años, me dedico casi exclusivamente a ver los resultados y la marcha de estos empastes en las distintas bocas de las diferentes personas que aún los llevan. Pero es que hoy puedo manifestar que hemos conseguido una variante más, consecuencia de la misma técnica, encontrando que el producto más económico, con gran diferencia utilizado durante más de un siglo y medio en la odontología, es el cemento de oxifosfato, utilizado principalmente para pegar puentes de acero y oro o incrustaciones, pero nunca como empaste definitivo por su debilidad y color.
Gracias a unas variantes, que se explican ampliamente en libros y pag. Web, hemos conseguido un producto para empastar de fácil manejo, por su economía y mayor adhesión además de gran resistencia, color aceptable para los lugares menos visibles, a los que hemos añadido polvo de vidrio blanco, fluoruro sódico, una pizca disuelto en el acelerador, todo ello da lugar a experimentar a larga mano in vivo y in vitro a los profesionales que puedan interesarles, representando un gran avance en el terreno social, no sólo en los países mal llamados del tercer mundo, sino a nosotros los españoles los cuales presentamos en las tres cuartas partes de la población infecciones larvadas, crónicas, ya sea en tejidos duros o blandos, con la consiguiente producción de enfermedades cerebro vasculares, infecciones generales, cánceres de boca, etc. Y no digamos la serie de complicaciones y gastos que pueden ocasionarse a través de una odontología que en ocasiones va complicándose por falta de estos sencillos materiales totalmente inocuos y al alcance de cualquier persona por modesta que sea.
El profesional debe pensar que los materiales que utiliza son baratísimos, que el tiempo se reduce de manera considerable en su ejecución, y que la labor humanitaria es obligada, espero que algún día no muy lejano tome el testigo algún colega leonés a quien podré asesorarle en todo momento, por mi lógica experiencia. Vuelvo (y ahora con mayores motivos que nunca) a hacer un llamamiento tanto a odontólogos como a Protésicos que quieran seguir estas actividades, no por vocación sino como modus vivendi, que lo piensen, la odontología que se tiene que imponer, quiérase o no, será sencilla, económica, rápida, (incluso sin anestesia), suave, duradera, en una palabra, mejor que la actual en cuanto a los trabajos corrientes que representan el 90 % aproximadamente de los mismos, sobrando por tanto más profesionales, puesto que con los actuales ya bastan, esto se debe no sólo a la simplificación de las técnicas, sino a la salida constante de los iones de flúor que se desprenden de los propios empastes, de forma verdadera, de acción constante e inmediata, cuya consecuencia lógica es la disminución ostensible de nuevas caries, y si a esto añadimos el uso diario de la clorhexidina, las encías estarán en condiciones siempre óptimas. Si alguna vez se presentara alguna nueva carie, será pequeñísima, ya que se ralentiza la producción de la misma. Hoy precisamente se presenta en mi clínica a revisión un joven que lleva hace más de dos años un empaste en un premolar muy difícil de adhesión y que lleva en boca más de dos años, siendo por tanto uno de los primeros empastes que había comenzado con semejante técnica del cemento de oxifosfato y vidrio, es pues una buena noticia y que junto a otros casos me hacen pensar que lo que suponía en cuanto adherencia y resistencia es un elemento positivo y es una buena noticia.
Dr. Carlón León 24-5-2.oo2
p.d. Creo responder con este artículo a mis colegas tanto de Argentina como de México y países árabes.