EL ASOMBRO NO ES MONEDA EN USO
Al producirse una cantidad considerable de sucesos diarios (más bien malos que buenos), no sólo no tenemos tiempo a digerirlos, sino que al taparse unos con otros, pronto tenderemos a olvidarlos. Algo parecido sucede con el asombro, que va desapareciendo también, esto especialmente les sucede a algunos jóvenes de este momento extraño en que vivimos, los cuales no experimentan la más mínima atención, ni reflexión alguna, "pasando", banalizando todo lo que leen o escuchan, y no digamos en la profundización y estudio que se merecen, o bien una mínima discusión al respecto, y todo por que saben es que el tiempo se les escapa, y una vida normal y sana no les satisface, incluso la encuentran aburrida, buscando consiguientemente paraísos que no existen y situaciones excitantes nuevas, casi siempre nocivas, cuando no peligrosas y letales.
Hoy la gran noticia es la del descubrimiento de una "simple" variedad de planta de arroz .. La cual posee más genes que el orgulloso humano. Las perspectivas que se abren gracias al estudio genético o mejor el famoso mapa genético no sólo de esta planta sino de otras muchas que sin duda vendrán después de este estudio son grandes, todo ello supone un enorme avance para resolver el hambre del mundo, neutralizando de paso una injusticia, origen junto al egoísmo de la producción de muchos de los hechos vandálicos de nuestras vidas, y de gran crueldad junto a unas guerras donde existe el rencor y el odio que aleja la terminación de las mismas y que en el fondo del fondo existen probablemente problemas económicos.
Esto nos lleva a renglón seguido a pensar si no hubiéramos perdido tanto tiempo y tanto dinero, lo descubierto hoy, ya habría sido resuelto hace tiempo.
Pudiera ocurrir que este espectacular avance científico ensombreciera el propio descubrimiento en sí, cual es el saber que cantidad de seres insignificantes vivos poseen unas capacidades intrínsecas geniales, que no sólo aportan caracteres morfológicos (hasta producen el color de los ojos) en la variedad de los seres vivos, sino de otras muchas posibilidades que estamos ahora comenzando a saber y que pronto asombrarán al mundo sin duda, pues estos "geniecillos " a la manera de diminutos ordenadores, emiten órdenes y contraórdenes, semejándose mas bien en sus acciones al cerebro humano, según circunstancias, produciendo en mayor o menor tiempo auténticas formas de adaptación, con objeto de seguir prevaleciendo, en una reproducción mantenida y constante, mantenida por esa capacidad misteriosa a la que nos estamos refiriendo, ese "ánima" o alma que lo dirige en un orden previamente establecido por seres o Seres de indudable "super-inteligencia" en un lenguaje popular y muy al uso.
Ante estos hechos, es más que probable que muchas de las explicaciones científicas que nos han dado y nos siguen dando de tendencias materialistas únicamente, me parecen muy rebuscadas, y serán pronto cuestionadas, y olvidadas tal vez para siempre, pues son teorías un tanto reduccionistas, tercas y sospechosas por aquello del agua y el molino.
Hoy ante el conocimiento de las enormes posibilidades de la materia viva, no debería existir otra explicación lógica pensando que toda la vida que poseemos es obra de seres o Seres inteligentes que habitan en otras dimensiones, en otros lugares del extenso universo, y que este soplo de vida ni sabemos en que consiste, ni lo más probable es que lo sepamos nunca. Los que tenemos la idea de Dios creador, observamos con alegría que los hallazgos científicos nos están acercando aceleradamente a la existencia real y verdadera de Dios, y que no es un invento de algunos hombres, que Dios es una evidencia, existe.
Ahora bien, si nos preguntamos ¿ Y quien hizo de la nada al Señor de todos vosotros bien quien hizo a los portadores de esas semillas de vida que dejaron un día en la tierra? La contestación no es sólo para nota, es que por más que nos devanemos la cabeza ante misterio tal podemos pensar elementalmente si estamos, vivimos y pensamos algo grandioso tuvo que existir siempre, la energía inteligente parece que seduce, sin embargo las diversas teorías moleculares, atómicas, cuánticas. La explosión de la primera masa condensada, la expansión continua del universo, el estudio ultimo de la atmósfera o de los colores que envuelven las estrellas a millones de kmtrs. Son de indudable valor científico, pero no dan respuesta a la gran pregunta: ¿Cómo se pasó de lo inorgánico a lo orgánico?. La vida, el fenómeno vida es otra cosa, y hasta los seres más insignificantes parecen un universo en miniatura, de una complejidad y un ordenamiento. De Dios para abajo hoy precisamente sabemos muchas cosas de Dios hacia atrás, antes incluso del tiempo, no sabemos ni sabremos ni gota.
Parece un atrevimiento, una osadía la mía, con un bagaje elemental mínimo adentrarme en cuestiones científicas de alto rango, se lo debo a la frase de un premio Nobel, el cual decía que para opinar de estas cuestiones, ya sean religiosas o de la propia vida, cualquier persona por poca preparación que tenga puede opinar.
Sí sé, que sigo asombrándome ahora como aquel día, que por vez primera vi el espacioso campo, nó, no fue mi mayor asombro la explosión de belleza y de color, tampoco fue una contemplación bucólica la mía, no, ni tan siquiera el gracioso perfil de las montañas a lo lejos, el verdadero asombro de entonces niño y hoy viejo, fue la contemplación del bullicio de la vida que entre árboles y hierbas se estaba desarrollando ante mis atónitos ojos: El ir y venir de la hilera interminable de las hormigas cargadas con sus pesados "fardos", las no menos trabajadoras y laboriosas abejas con sus increíbles habitáculos realizados con sabiduría arquitectónica de lo más avanzado, la transformación mágica de una larva peluda en una bella mariposa, el nido de un pájaro, realizado como si fuera el mejor artesano, sabiendo que tiene que construirlo para que no se lo lleve el viento y la lluvia y por dentro con amoroso suelo de algodón donde unos polluelos abren sus enormes bocazas para recibir el insaciable apetito, la capacidad de maniobra y vuelo, un diminuto insecto no más que el tamaño de un alfiler, de la cabeza mejor dicho, al que solo intentar el acercamiento de mis dedos, intuye el posible enemigo y se aleja en un instante como si tuviera un resorte en un acrobático vuelo. Y yo me preguntaba en ese instante ¿cómo en tan poco espacio había tantos sistemas nerviosos, auditivos, visuales y yo diría en este caso que hasta poseía intuición?. No me extraña la expresión del pueblo: "¡Qué sabia es la naturaleza!" Que es lo mismo que presuponer que existe una inteligencia detrás de todo ser viviente. ¿Por que no verán la grandeza de todo lo que existe entre nosotros, por frágil y despreciable que parezca y no sientan, y no intuyan como yo, y que piensen al ver estos pequeños insectos que por cierto no han evolucionado y son los mismos que hace millones de años, porqué no piensan como yo en lo sencillo que es lo evidente?. ¿Por que intuíamos entonces la complejidad de los seres vivientes, teniendo tan pocas referencias de sus composiciones químicas, su A.D.N, sus proteínas, sus impulsos eléctricos que les permiten oír a distancias de kilómetros a muchos seres vivientes.
Así que hemos llegado mas allá de la imaginación: Los genes de estos insectos no han tenido necesidad de poner en marcha sus mecanismos de adaptación. Ni tan siquiera disparar el mecanismo del cual se habla ya, específico de la evolución. Parece que esta palabra de gen, debería venir de genio, en el sentido de inteligencia grande, pero no, sabemos que viene de génesis (origen o principio de las cosas) o bien de Génesis (Primer libro de La Biblia que narra la creación del mundo y del hombre).
De modo que si yo he intuido que detrás de todo ser vivo había una inteligencia creadora, no estaba muy descaminado, más tarde fui hombre de Fé, mas ocurre que a los 40 años, en uso de mis condiciones fisiológicas, en el mejor momento, me encuentro de sopetón con el auténtico Cristo, encuentro por otro lado y dicho de paso, en coincidencia de sensaciones con millones de personas. El impacto fue tan grande que desde entonces tengo una obsesión lógica, de aquí que me haya obligado a escribir sobre el tema y transmitirlo a los muchos que aún quedan sin disfrutar de una alegría y una esperanza que aún no poseen y de verdad lo siento. Y es que los medios de información, aún tratándose de la noticia más importante de todos los tiempos, lo tocan de pasada y allá por Semana Santa. La resurrección de Cristo no sólo es la pieza angular de la iglesia, es que se trata de un caso único que no se ha producido en religión alguna, ni tan siquiera en las más afines. Por tanto es muy importante el trabajo durante largos años y por expertos científicos que han estudiado La Síndone, hasta el punto de afirmar con un error entre millones de afirmaciones positivas: La figura estampada en sangre humana en la Sábana Santa, es la de Jesucristo.
No tiene parecido alguno el rostro del Señor con persona humana vista hasta el momento. Si alguien la identifica con un extraterrestre, puede hacerlo, pero lejos de la figura convencional de las películas. Naturalmente que no es de este mundo. Lo que sí puedo decir es que encontrarse con la persona descrita en los Evangelios, no solo no defrauda (cosa que nos ocurre casi siempre), en este caso no sólo concuerda con la persona descrita en los Evangelios, sino que la percepción se agiganta de forma considerable de lo descrito a lo imaginable.
Voy a acometer la descripción de lo visto estúpidamente, como es imposible pintar o esculpir el desconcertante rostro que se ve. Pero como siempre existe alguna persona que no quiere verle, tal vez por miedo, tal vez por tener que cambiar la opinión que se había forjado de siempre, o por los imponderables. Añadiré a lo antes dicho que, a pesar de tener los párpados cerrados, irradia una grandeza tal, un poder extraño, un rictus de amargura, creándose una situación como si el examinador fuera en ese instante examinado. Además es un instante éste en que comprendes de golpe toda la verdad del cristianismo, comprendes también en ese instante la enorme hilera de Santos y no tan santos pero que esos hombres y mujeres han sido misioneros de la Verdad, entregándose no sólo al servicio de Él, sino de todos nosotros, en las condiciones más penosas que un humano puede imaginar.
Cuántas veces hemos oído decir, con ironía y sarcasmo: "Del otro mundo no ha venido nadie a contarlo".
Pues bien: Ahí lo tienes, hombre sin esperanza. El propio Hijo de Dios, el que nos ha dado la vida para siempre, el que soportó el escupitajo, los improperios más ruines, la baba más zafia y repugnante, que fue acaso peor y más humillante que la propia muerte. Ahí está, delante de tu indiferencia, Él que nos dio ejemplo de vida, Él que se adelantó a los pensamientos más avanzados del hombre, el que nos enseñó a ayudar al prójimo, Él que hizo milagros asombrosos con el objeto de que vieran que era más que un hombre de la tierra. Él que resucitó y permaneció en vida durante largo tiempo y no sólo con los apóstoles sino con 5oo personas más supuso esta Resurrección el arranque definitivo, la decisión definitiva de aquellos hombres que le habían seguido para entregarse totalmente y dar su vida como así fue.
Han pasado 2.ooo años, para nosotros supone mucho tiempo. Y así en un acto de amor nuevamente se presenta ante nosotros en esa fotografía tridimensional estampada en sangre humana.
Es que no sientes siquiera curiosidad ante el hecho más prodigioso de nuestros tiempos. ¿Y dices que no existen los milagros ya? Yo que soy un don nadie, pero que me veo en la obligación de trasmitirte con toda sinceridad, lo que yo he visto y sentido, te ruego que en la primera oportunidad vete a verle. Él siempre nos está esperando. Qué hacen nuestros hombres de ciencia no creyentes. ¿Serán capaces de encontrar algún argumento nuevo que desdiga la verdad desnuda de un hecho evidente y grandioso?. En estas cuestiones conviene dejar el orgullo a un lado, cuando somos incapaces de dar vida a una simple paja.
Mi tesis en última instancia, mi verdadero argumento no es otro al decir, que todo aquello que vemos o tocamos o sentimos "de tejas abajo" es fruto de una o varias inteligencias superiores estén donde estén, pero jamás el producto de una o varias casualidades, en este caso millones de casualidades en un ordenamiento increíble. Lo lógico, lo racional es que un ser tan importante y tan complicado como es la figura humana, no está hecha para un instante, pues instante es en un orden universal, de ahí que como piezas únicas que somos cada uno de nosotros, lo lógico y esperado es una continuación eterna de nuestra vida, como ha sido anunciada. No somos producto de una fabricación en serie.
Manuel Carlón Guzmán
León, Abril de 2002