żUna esperanza el resveritrol?

Me imagino los rostros cariacontecidos de algunos especuladores de la Sanidad, esperando tal vez "patente en rístre" para comercializar el primer anticancerígeno efectivo que salga, lo que les proporcionaría pingües negocios, dado la profusión de esta maligna enfermedad. Y digo esto, por la noticia que nos viene de América, a través de investigadores de dicho país, donde se encuentra por cierto una española, quien con suma sencillez, nos comunica que el resveritrol se encuentra principalmente en los hollejos de las uvas (negras especialmente) y que se encuentra por consiguiente también en el "tintorro", y, en menor proporción en el "blanco", cacahuetes, kiwis, tomates.. :

Aunque las investigaciones están realizadas en animales de laboratorio, me pareció intuir en las palabras de esta doctora, que las investigaciones están muy adelantadas y que tal vez podría comercializarse el producto dentro de dos años, pero que entre tanto fuéramos haciendo uso de estos sencillos productos, por aquello de que es más fácil prevenir que curar. Más en estos casos toda prudencia es poca.

Pienso que como la ingesta de estos productos alimenticios ni son caros, ni dañinos, es más tienen un gran valor energético, vitamínico y mineral, deberíamos incorporarlos rápidamente en el consumo diario. No soy ningún hipocondríaco, pero tampoco soy un estúpido y en lo que puedo sé cuidarme, así que a mí merienda del "elixir de la vida" compuesta como saben de ajo, perejil, tomate, todo ello regado con aceite puro de oliva, tendré que tener en cuenta el vasito de vino para comida principal, así como la crema de cacahuete, la mermelada de moras y naturalmente las famosas uvas de la suerte.

żY el orujo o aguardiente? Por qué no se refieren a él. żAcaso los americanos no lo conocen? Con lo bueno que es en los días fríos de invierno tomarse un dedalito. żAcaso no está elaborado con los restos de la uva exprimida? żEs que el calor del alambique modifica el resveritrol? Nuestra experiencia milenaria española nos dice que el orujo fue la alegría del trabajador que se trincaba una o dos copitas, echadas en el café, por aquello de "matar el gusanillo", por aquello de que sentaba bien y eso que no sabían que estaban interrumpiendo tal vez las mitosis celulares o tal vez la detención del paso de células normales en atípicas ya que de haberlo sabido hubieran aumentado la dosis.

MANUEL CARLÓN GUZMÁN, LEÓN

 

 

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