GUERRAS MÉDICAS
Ante estas huelgas médicas, que nadie quiere, los primeros los propios médicos. Y como quiera que he vivido de cerca la vida médica, pretendo ser o mediar como un Casco Azul en Sarajevo, y por tanto acabaré mal.
Pertenezco a la clase de "los mayores", así que cuando les hable de mi padre médico en Asturias, Vds. dirán... Era mi padre para sus pacientes, algo así como un diosecillo, de modo que cuando entraba en la habitación del enfermo, podría afirmarse que la mitad de la enfermedad se había volatilizado, por tanto las recetas eran la mitad, el número de visitas ídem La convalecencia duraba menos, por lo que la pérdida de horas de trabajo era menor, etc., etc. Y si lo llevamos al "entorno familiar" por ejemplo, en una enfermedad grave o preocupante, el número de familiares del contorno que pueden quedar dañados (arranque de enfermedades psicosomáticas, como la Depresión) no se valoran suficientemente, y esto representa un gasto en la sociedad "de por vida". De modo y manera que si venimos a sopesar el valor de un buen tratamiento médico y de confianza, es de difícil cuantificación.
Esta admiración hacia el médico, este agradecimiento esta relación cuasi familiar a través de visitas y de Historias Clínicas al detalle, no era de extrañar que llegado el tiempo Navideño, la profusión de regalos, tales como jamones, pollos, cestas... daban para comer medio año. Nunca olvidaré aquella impresionante cesta, que era un cochecito de pedales, con el que me di infinidad de vueltas por aquellos "que entonces me parecían interminables pasillos de la casa".
En aquellos tiempos la vida de la nación era de extremada pobreza, las playas las disfrutábamos unos pocos, por tanto era injusta la situación. Y como era natural vino el Bienestar Social para todos. Pero a mi juicio, ni se ha sabido educar a las gentes, ni hacer una ordenación a tono con la masificación, (sin hablar de las edificaciones). Tenemos incluso a la propia Cuba, que en este aspecto sí ha sabido. Al parecer sus costas con el mismo sabor de antaño. Nosotros por el contrario hemos adulterado aquellas límpidas aguas marinas, rodeadas antes de frondosos bosques convertidos ahora en un montón de desperdicios, y en las inmediaciones, la chatarra de los consabidos coches, que se extienden por doquier. Por consiguiente del "disfrute poco y del estado sanitario" vale más no hablar. Recuerdo a propósito, a aquel señor bajito que golpeaba la espalda de un bañista y le decía: ¿Por favor me diría hacia donde cae el mar?... Tal es el enjambre del personal en nuestras playas.
Llegó la necesaria socialización de la Medicina y a D. Manuel y a D. Antonio, les colocaron un número de funcionario. Hoy se les puede ver, como auténticos despachadores de recetas detrás de su mesa-mostrador.
Los comentarios de los enfermos son parecidos a estos: "pobres sanitarios, lo que tienen que ver y oler cuando pasan por nuestras habitaciones. ¿Y ahora con la Hepatitis y el Sida ...?, vamos yo sanitario ni loco". Papá Mega-Estado ve peligro, los comentarios políticamente no favorecen, "que si las camas hacinadas en las habitaciones, cuando un día sí y otro no, los pasillos llenos de camillas...", Se recurre rápidamente a la TV. La Voz de su Amo. Salen unos cuantos lloriqueando, al propio tiempo que se quejan del comportamiento de las batas blancas y de sus fallos imperdonables... es decir "echemos el muerto a estos". ¿Y los médicos que piensan al respecto? Pues simple y llanamente que quieren ser responsables absolutos de lo malo y de lo bueno, dirigiendo todo el proceso sanitario, que a fin de cuentas son los que entienden algo de esto.
A consecuencia de esta presión y denuncia. los médicos redoblan la observación y esta se hace carísima a través de más analíticas, más radiodiagnósticos, etc. La coartación en el trabajo, en su necesaria libertad de acción. Están ahora mediatizados por el qué me pueda pasar... "Pero en qué cabeza humana cabe, que tan solo por el prestigio del médico no quiere lo mejor para su paciente".
Las personas nos morimos en un instante, con el médico o sin él, y a pesar del médico Ustedes pueden hacerse un buen chequeo, hasta con un particular en condiciones. Puede que éste hasta le acompañe a la puerta una vez bien visto y que le diga mientras le da una palmada en el hombro: "vaya usted tranquilo, está como una rosa". Y, a renglón seguido el de la rosa cae muerto fulminantemente escaleras abajo.
La vida y la muerte son así, un puro misterio Acaso de ésta u otras muertes seamos todos responsables: aquellos amigos que le animaron a consumir la maldita droga, disgustos familiares que van acabando con cualquiera, estrés consecuencia de un trabajo inestable, tal vez una incidencia genética maligna desconocida, o designios divinos. "Vaya Usted a saber". ¿Y Usted que no quiere hacerse médico por nada del mundo, y que no sabe nada de Medicina, se atreve a decir: "a este lo mató D. Fulanito"?
Cuidado amigo, puede estar haciendo más daño del que pueda suponer con esa media lengua. No cree un mal clima, que puede hacer daño a todos. Mimémosles a los Sanitarios, a los Educadores, que la Nación entera (ahora que lo traducimos todo a pesetas), os lo agradecerá. Y habremos ganado y ahorrado cantidad de dinero. Pero mucho dinero.
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