¿HACIA UNA NUEVA ODONTOLOGIÁ CONSERVADORA
Entiendo que existen dos tipos de Odontología: Una que debería tratar de ser una Odontología práctica, económica, sana y duradera. Par conseguirla sería imprescindible la colaboración M paciente, siguiendo las no pocas consignas que periódicamente deberá proporcionarle su Odontólogo y recibiendo toda la información precisa. Respecto al profesional deberá mantener una actitud machaconamente informativa, sencilla y práctica.
Parece mentira que, en la antesala M siglo XXI, se siga empastando como en el XIX. En otras palabras, se sigue empastando con la amalgama de plata, aún. a sabiendas de que no es buena ni para el que la coloca ni para el que la recibe, y menos en estos momentos de polución en que vivimos, aunque, realmente, ha sido un empaste práctico y duradero, amén de su relativa economía. La sustitución de éstos por los empastes blancos, los famosos composites, para molares y premolares, demostró que son bonitos, pero tóxicos (hacia la vitalidad pulpar), se contraen (penetración de exudados y bacterias) y producen corrientes eléctricas, di tintas de los metálicos, pero corrientes eléctricas al fin y al cabo.
De modo y manera que, a consecuencia de una Odontología primar incompleta, se pasa a la segunda, de la que más abajo hablaremos. 0 pasa debido a acudir al Odontólogo a última hora (lo ideal sería que profesional descubriera la carie incipiente, evitando que el paciente acudiera cuando comenzara a sentir molestias), o a carencia de medios económicos, o por otros imponderables.
Pero, ¿es posible que no hubiera nada bueno en esta Odontología primaria?. Sí, la incrustación, orificación, incrustación de oro o porcelana pero de un costo elevadísimo. la incrustación se conocía casi casi desde los albores de la Humanidad y, siempre desde el punto de vista sanitario resultó muy superior al empaste batallón.
La segunda Odontología: No pueden Vds. sospechar ni remotamente a qué nivele s científicos y técnicos ha llegado esta Odontología: de un enorme preciosismo, se ayuda de una aparatología que, a pesar de parecer en ocasiones que entramos en una central eléctrica, es a menudo insuficiente. Los vendedores de productos dentales, los fabricantes, abruman diariamente con cosas nuevas. En unos meses, casi en unos días, resulten obsoletos todos los aparatos comprados poco antes con enorme esfuerzo. El número de profesionales que hacen implantes y hasta cirugía de altos vuelos, florece por doquier. Creo sinceramente que, siendo una Odontología necesaria, pronto estará en manos de unos pocos.
Pero todo ello me lleva a plantearme una serie de interrogantes: ¿Por qué hemos abandonado aquella primera Odontología? ¿Por qué no se ha profundizado en el estudio e investigación de una incrustación más económica y fácilmente realizable, para evitar en gran número de ocasiones el costosísimo paso a la segunda?. Yo creo que todo ello es reflejo fiel de la sociedad en que vivimos: en los últimos tiempos estamos asistiendo a una auténtica verbena donde, una vez apagadas las últimas luces de artificio, nos sumimos en la más profunda oscuridad del alma y tan solo vemos en lontananza los pálidos reflejos del becerro de oro que ya no nos sirve de nada. Alguien ha dicho, creo que Antonio Gala, que a los españoles nos hace falta una pasada por la pobreza. Creo que sí, que necesitamos una buena dosis de humildad acompañada de un fuerte y sincero apretón de manos al prójimo.
En mi clínica de León vengo trabajando desde hace unos 40 años o más, en obtener la manera de salvar las piezas dentarias de la famosa desvitalización o endodoncia, molesta, costosa y en ocasiones dolorosa. Las pruebas que yo hice al respecto fueron múltiples y con resultados diversos. Pero, he aquí, que hace unos 8 años tuve un «encuentro» con una idea que venía a completar y solucionar todo lo que había anhelado durante tanto tiempo: la solución de esa primera Odontología y, de paso, también de la segunda. Ya solo se trataba de pruebas, experimentos y tiempo, pero estaba seguro de un final feliz. A partir - de ese momento no descansé y mi descubrimiento se ha constituido en una verdadera obsesión para mí: tanto me atenaza que deseo compartirla, para liberarme de ella cuanto antes, comunicándosela a todos.
Se trata de una incrustación,. pero de una incrustación más económica que cualquier empaste vulgar, y más rápida de ejecución que un empaste normal. La siguiente enumeración de ventajas me hace sonrojar y no porque yo me propusiera esto, sino que, al solventar los principales problemas, se han ido solucionando en cadena todos los demás. Me cuesta Dios y ayuda difundirlo a través de los medios de comunicación pero, dada su trascendencia, me veo en la obligación moral de que se extienda lo más rápidamente posible. Para mí sería mejor pasar desapercibido porque esto, no lo duden, me traerá no pocas insatisfacciones pues la cosa no es para menos.
Utilizo como base un cemento piedra, que utilizan muchos compañeros míos para dientes y algún que otro premolar. Yo lo vengo utilizando desde hace unos 35 años y conozco sus cualidades buenas: es atóxico (para la vitalidad pulpar) de buena adherencia; su inconveniente que es débil y poroso, su duración M exterior es limitada y sufre desgastes serios por lo que no se utiliza en molares, y tiene una coloración aceptable. Aprovecho estas cualidades buenas y comienzo mis primeras experiencias sobre la construcción de un apoyo redondeado central. Acabo de dar un paso trascendente. Dejo en superficie una dureza central que defienda la debilidad del cemento. Por poner, puse hasta perdigoncillos de acero y, pasados 9 años, veo con asombro que asoman tímidamente al exterior, lo que confirma una aceptable resistencia al desgaste y, por otro lado, al impulsar hacia dentro dicho apoyo, proyecto hacia el interior toda la masa cementaria, coaptando en fondo y laterales, y no adhiriéndose los instrumentos plásticos a la masa. Este hecho, que sabemos valorar los profesionales, tiene gran importancia, pues evita atrapamientos de aire, que no suponen otra cosa que debilitamientos del empaste en un futuro por los poros resultantes. Esto irá bien para los empastes blancos fáciles, pero y las complicadísimas cavidades M.O.D.? Pues multipliqué el número de apoyos y al propio tiempo que daba solidez al empaste, evitaba la penetración de posibles bacterias en las zonas más ácidas cercanas a la gingiva.
Pasados unos años, construyo con pequeñísimas cantidades de composite, previamente envejecido, escamas de composites. Tengo entonces Id Certeza de que van rompiendo según se atacan sobre los bordes de la cavidad y ajustando perfectamente a los temibles contornos. Acabamos de idear la incrustación deseada. Su coloración era bastante buena, pero profundizo más y, a principios de 1991, utilizo sílice y hago combinaciones: en unos lugares de la cavidad concise en escamitas, y en otros sílice. Obtengo una dureza similar a los metálicos, que les sobra dureza para permanecer- toda la vida de una persona, y obtengo pues una incrustación muy dura y de un color tan bueno que se puede poner incluso como empaste frontal de dientes. Apoyados en la fortaleza de esta incrustación, y dando mayor confianza al profesional, resulta que se puede prescindir de retenciones en profundidad o en lateralidad, traumatizando poco la pieza. se provoca menos dolor (y eso que nunca anestesio para reparar las cavidades) y--- pongamos un etcétera para no alargar excesivamente la cosa.
Estoy tratando de comunicar al lector común (y al no común) lo aquí conseguido y que si es verdad lo que estoy diciendo (para mí es una absoluta certeza) el ahorro que representaría para los españoles en concreto y para el mundo en general sería de miles y miles de millones. Y además podríamos decirle adiós a muchos granulomas, quistes, osteitis, osteomielitis, sinusitis, algias de todo tipo, algunas neuralgias, inflamaciones crónicas y agudas, infecciones de origen focal con sus más diversas manifestaciones orgánicas, etc., etc.
Una vez más esto viene a demostrar que pequeñas y sencillas cosas vienen a solucionar grandes problemas. Podríamos trasladarlo a numerosos campos; tal vez de la enseñanza, etc. ¿No estaremos construyendo un mundo demasiado sofisticado? ¿No habrá detrás de tanta complicación espíritus mezquinos y bastardos? ¿Cuándo nos decidiremos a apartarlos de una vez?
Permita el lector que le haga una última consideración: les aseguro que si hacen este tipo de incrustaciones, neutras, si se hacen aplicaciones tópicas durante el día según situación de la boca y lugar habitual de vida, de clorhexidina y flúor y acuden al profesional Odontólogo en derredor de los seis meses, ustedes habrán terminado sin duda con las extracciones, con la reposición artificial de piezas y, ¡de paso, con la mayor parte de esa Odontología complicada y cara de la que les hablaba al principio. Y, por último y como colaboración a esa campaña de higiene para las encías, les diré que si se conservan todas las piezas dentarias, sus encías estarán bien saludables, y viceversa, pues existe una clara interdependencia. Es necesario disfrutar de una perfecta armonía bucal. Para ello procure no perder ti¡ tina sola pieza de la boca, lo que es mucho más fácil de lo que puede parecer «Vaya cada poco a su dentista». Su salud se lo agradecerá.